El Gobierno egipcio ha adoptado una nueva hoja de ruta económica tras el reciente reajuste ministerial impulsado por el presidente Abdel Fattah al-Sissi, con el objetivo declarado de reducir la burocracia, atraer inversiones y controlar la deuda pública en un contexto de presiones financieras persistentes.
La reconfiguración incluye la renovación de varias carteras clave del bloque económico, con la incorporación de perfiles técnicos procedentes de organismos financieros y reguladores. Según las autoridades, esta apuesta busca fortalecer la capacidad de gestión, agilizar la toma de decisiones y generar mayor confianza entre inversores nacionales y extranjeros.
Entre los cambios estructurales destaca la separación de ministerios estratégicos que hasta ahora estaban fusionados, como Transporte e Industria, así como la desvinculación entre Planificación y Cooperación Internacional. Asimismo, se ha suprimido el Ministerio del Sector Público Empresarial, cuyas competencias pasan a depender directamente de carteras sectoriales, en una lógica de simplificación administrativa y mejora de la eficiencia.
En el plano macroeconómico, el Ejecutivo subraya la mejora gradual de indicadores como las reservas en divisas, que superan los 54.000 millones de dólares, aunque reconoce que persisten desafíos importantes, especialmente en materia de deuda y dinamización productiva.
El nuevo gabinete deberá traducir esta reorganización institucional en resultados concretos, en vísperas del cierre del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional a finales de 2026.


