El presidente saliente del Consejo de Estado, Patrice Yao Kouakou, transmitió oficialmente este jueves 28 de mayo de 2026 el relevo a su sucesor, Ibrahime Coulibaly-Kuibiert, bajo la supervisión del Alto Representante del Presidente de la República, Gilbert Koné Kafana.
Tras siete años al frente del Consejo de Estado, la más alta jurisdicción del orden administrativo, Patrice Yao Kouakou deja sus funciones con un sentimiento de deber cumplido. En su intervención, expresó su profunda gratitud a Alassane Ouattara por la confianza depositada en él.
Saludó la colaboración franca de todo el personal (magistrados, secretarios judiciales y agentes administrativos), que permitió construir una verdadera comunidad de trabajo. Patrice Yao recordó las conclusiones del seminario-balance celebrado del 18 al 21 de marzo de 2026, destacando la transformación de la institución.
Bajo su dirección, el Consejo de Estado logró controlar eficazmente la regularidad de los actos administrativos y emitir decisiones creíbles. El importante volumen de litigios y la previsibilidad de la jurisprudencia, ahora accesible en línea, dan testimonio de la confianza recuperada de los ciudadanos y del Estado en esta jurisdicción.
El presidente saliente felicitó calurosamente a su sucesor, calificándolo de «alto magistrado consumado» y «hombre de deber». Yao elogió la brillante trayectoria de Ibrahime Coulibaly-Kuibiert, subrayando sus éxitos anteriores en el Tribunal Supremo, en el Consejo Constitucional y su dominio de las cuestiones de estado civil.
Sus capacidades de adaptación también fueron puestas a prueba durante su reciente presidencia de la Comisión Electoral Independiente (CEI), marcada por la organización exitosa de los últimos comicios nacionales.
Al asumir la dirección de la institución, el nuevo presidente del Consejo de Estado, Ibrahime Coulibaly-Kuibiert, expresó su infinita gratitud al jefe del Estado por este nombramiento. Consciente de la magnitud de las expectativas y de la alta responsabilidad que le incumbe, prometió instaurar un rigor total al frente de la alta corte.
Ibrahime Coulibaly-Kuibiert, antiguo presidente de la CEI, invitó de inmediato a todo el personal de la institución a «hacer cuerpo» con él, con el fin de consolidar la credibilidad y el prestigio del Consejo de Estado.


