El nuevo presidente beninés reestructura el trabajo gubernamental desde su primer Consejo inaugurado el jueves en Cotonú.
El presidente de Benín, Romuald Wadagni, investido el domingo 24 de mayo tras su victoria en las elecciones presidenciales del pasado 12 de abril, anunció el jueves la instauración de un Consejo de Ministros con periodicidad mensual y el restablecimiento de un ministerio dedicado a la Comunicación, dos cambios institucionales significativos derivados del Consejo de Ministros inaugural de su septenio 2026-2033.
Sucesor de Patrice Talon, quien agotó sus dos mandatos constitucionales al frente del país, Wadagni presidió su primer Consejo fijando de inmediato el nuevo rumbo de la acción gubernamental.
Un Consejo de Ministros mensual
A partir de ahora, el Consejo de Ministros se reunirá en sesiones ordinarias «todos los primeros miércoles del mes», pudiendo celebrarse sesiones extraordinarias en caso de necesidad. El comité interministerial se reunirá los primeros y terceros lunes de cada mes, complementado por consejos de gabinete sectoriales entre estas dos instancias.
Regreso del Ministerio de Comunicación
Suprimida durante el mandato anterior, la cartera de Comunicación regresa en el gobierno de Wadagni. El portavoz del gobierno, Wilfried Léandre Houngbédji, rechazó cualquier interpretación negativa de este restablecimiento. «No responde, desde mi punto de vista, a un reconocimiento de fracaso, al contrario», declaró, calificando la desaparición de este ministerio como un simple paréntesis «temporal». Se mostró convencido de que la nueva ministra, Aurélie Adam Soulé Zoumarou, «no dejará de realizar un trabajo formidable» con la prensa y los actores del sector.
Otras orientaciones del septenio
En cuanto al fondo, el presidente Wadagni fijó como prioridades principales la erradicación de la pobreza extrema —a través de una «regionalización más significativa del desarrollo»— y el refuerzo de la seguridad nacional. Asimismo, exhortó a sus ministros a considerarse no como beneficiarios de un «privilegio personal», sino como servidores de «una confianza de la nación», imponiéndoles «una obligación de ejemplaridad, sobriedad, integridad y solidaridad».


