Al inaugurar la 82.ª sesión del Instituto de Derecho Internacional en Rabat, el rey Mohammed VI advirtió que la erosión de las referencias globales y la multiplicación de las crisis ponen a prueba la capacidad del derecho internacional para ordenar las relaciones entre los Estados, abogando por un retorno a las reglas como base de un orden mundial estable.
El rey Mohammed VI afirmó el domingo que «no hay orden viable sin reglas», en un mensaje dirigido a los participantes de la 82.ª sesión del Instituto de Derecho Internacional, inaugurada en la sede de la Academia del Reino de Marruecos, en Rabat.
En este texto, leído por Mohamed Bennouna, presidente del Instituto, el soberano marroquí insistió en la necesidad de reforzar el papel del derecho internacional, que considera debilitado por los grandes cambios geopolíticos y la multiplicación de crisis globales. «El mundo cambia a la vista, las certezas se erosionan, las referencias se confunden, las alianzas se cuestionan y el derecho internacional […] se ve con demasiada frecuencia maltratado», declaró.
Mohammed VI recordó que el Instituto, fundado en 1873 y galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1904, siempre ha sido una «voz fuerte de la conciencia jurídica universal». La celebración de esta sesión en Rabat, la primera en África desde la de El Cairo en 1987, fue saludada por el soberano como un momento importante para el continente.
El rey subrayó la importancia de los trabajos dedicados a las pandemias, señalando que estas crisis «no solo ponen a prueba la salud de las poblaciones, sino también los principios fundamentales sobre los cuales se asienta la arquitectura del mundo». Según él, revelan «las fallas» del orden internacional y llaman a una revisión de los mecanismos de solidaridad y cooperación.
Marruecos, prosiguió, inscribe su acción exterior en el respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas. «Las dinámicas internacionales no son simples juegos de equilibrio entre Estados; se apoyan en valores, en principios consensuados y en instituciones capaces de estructurar la cooperación», insistió Mohammed VI.
Finalmente, el soberano rindió homenaje al Instituto de Derecho Internacional por su papel en la promoción de la solución pacífica de los diferendos, expresando su deseo de que la sesión de Rabat contribuya a devolver al derecho internacional su lugar «no como una utopía desencantada, sino como un faro en la niebla».


