La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluida en Conakry puso de relieve los avances económicos de Guinea y reafirmó las perspectivas de un nuevo programa de cooperación, en un contexto marcado por un crecimiento sostenido, aunque todavía dependiente del sector minero y de importantes desafíos en materia de transformación estructural.
La misión del FMI, realizada en el marco de las consultas del Artículo IV y de las conversaciones preliminares para un futuro programa económico y financiero, concluyó con una evaluación considerada alentadora, al reconocer los esfuerzos emprendidos por las autoridades guineanas.
Al mismo tiempo, la economía de Guinea mantiene una dinámica de crecimiento impulsada principalmente por el sector minero, aunque sigue enfrentando desafíos estructurales relacionados con la diversificación económica y la movilización de recursos internos, según las instituciones financieras internacionales.
De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento del producto interior bruto (PIB) de Guinea alcanzó aproximadamente el 5,7 % en 2024. Se prevé que aumente hasta alrededor del 6,5 % en 2025 y que registre un crecimiento aún mayor a medio plazo, con tasas cercanas al 10 % entre 2026 y 2027, impulsadas principalmente por la entrada gradual en explotación del proyecto minero Simandou.
El Banco Africano de Desarrollo (BAfD) confirma esta tendencia positiva y atribuye el reciente desempeño económico al dinamismo del sector extractivo, la recuperación de la agricultura y el fortalecimiento del consumo interno. Asimismo, la inflación ha mostrado signos de moderación, estabilizándose en un nivel relativamente contenido durante 2025.
En este contexto, las conversaciones con el FMI permitieron destacar los progresos realizados por las autoridades guineanas en materia de movilización de ingresos fiscales, fortalecimiento de la transparencia de las finanzas públicas y mejora del clima de negocios, como resultado de las reformas emprendidas.
El programa Simandou 2040 ocupó un lugar central en las discusiones. Ambas partes subrayaron la importancia de preservar la estabilidad macroeconómica y reforzar la gobernanza para maximizar los beneficios económicos y sociales de este proyecto estratégico.
No obstante, este crecimiento sigue dependiendo en gran medida de los recursos naturales, especialmente la bauxita, el hierro, el oro y los diamantes, lo que expone a la economía a las fluctuaciones de los mercados internacionales. Además, los ingresos fiscales continúan siendo insuficientes para cubrir plenamente las necesidades de inversión pública, lo que pone de manifiesto la importancia de fortalecer la movilización de recursos internos.
En consecuencia, pese a las sólidas perspectivas de crecimiento, los análisis coinciden en la necesidad de acelerar las reformas estructurales, particularmente en materia de diversificación económica, gobernanza y transparencia presupuestaria, con el fin de transformar de manera sostenible los actuales resultados económicos en un desarrollo inclusivo.
Las conclusiones de la misión del FMI allanan así el camino para reforzar la cooperación con Guinea mediante la puesta en marcha de un nuevo programa económico y financiero destinado a acompañar este proceso de transformación.
SG/RT/APA


