El enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas para el Sáhara, Staffan de Mistura, dio un paso inédito al señalar explícitamente a Argelia como actor central del conflicto.
Durante un discurso en el Instituto Italiano de Estudios Políticos Internacionales (ISPI), el diplomático de la ONU afirmó que el conflicto enfrenta principalmente a Marruecos contra Argelia, relegando al Polisario a la condición de un mero «grupo». Esta elección de lenguaje contrasta con décadas de ambigüedad y abre la puerta a una comprensión más clara de las responsabilidades.
Argel ha reivindicado durante mucho tiempo una postura neutral, pero sus posiciones diplomáticas, militares y financieras a favor del Polisario son denunciadas con frecuencia. De Mistura coincide implícitamente con este análisis, reconociendo que la cuestión va más allá de un movimiento separatista y se convierte en una confrontación estratégica entre dos Estados del Magreb.
La referencia recuerda la Resolución 2756 del Consejo de Seguridad, adoptada en 2024, que citó a Argelia cinco veces como parte que debía entablar negociaciones. La abstención de Argel en la votación se interpretó como un revés diplomático.
En Rabat, las declaraciones del diplomático fueron recibidas como la confirmación de una postura histórica: sin la participación activa de Argelia, no es posible un acuerdo político. En su discurso del 29 de julio, con motivo de las celebraciones del Día del Trono, el rey Mohammed VI insistió en la necesidad de una solución consensuada, «sin vencedores ni vencidos», basada en la oferta de autonomía de Marruecos.
Esta aclaración llega en un momento en que la comunidad internacional está llamada a superar el estancamiento y promover una solución duradera a un conflicto que ha obstaculizado la integración regional durante casi medio siglo.


