El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, llamó el jueves en Rabat a una profunda refundación del Partenariado euro-mediterráneo, estimando que debe convertirse en un espacio de resultados concretos y de cooperación equilibrada entre el Norte y el Sur.
En su intervención en la apertura del Retiro de Alto Nivel sobre «El futuro de las relaciones euro-mediterráneas», el canciller marroquí presentó un severo balance de la Unión por el Mediterráneo (UpM) y del proceso iniciado hace casi treinta años. «Más que un mar o una frontera, el Mediterráneo es un bien común que debe unir», afirmó Bourita, insistiendo en la necesidad de superar los bloqueos políticos y la asimetría de expectativas entre ambas orillas.
El ministro denunció una «indecisión ontológica» sobre la identidad del proceso, una «asimetría de motivación» entre países del Norte preocupados por la seguridad y países del Sur que aspiran al desarrollo, así como una «incapacidad para gestionar las crisis», ya sean sanitarias, energéticas o alimentarias. A su juicio, el Euromed sufre también de un «déficit de visibilidad social», percibido como un proyecto elitista alejado de los ciudadanos.
Ante estos atascos, Bourita propuso una hoja de ruta articulada en torno a cuatro pilares: asegurar los suministros estratégicos de energía y alimentos, conectar las economías mediante corredores que unan Mediterráneo, África y Atlántico, movilizar los talentos transformando la migración en una oportunidad, y refundar el diálogo político a través de un Foro Mediterráneo.
Para concretar esta visión, avanzó la idea de «coaliciones voluntarias» que reúnan al menos a un país del Norte y uno del Sur en torno a proyectos específicos, financiados por un Fondo euro-mediterráneo de cohesión. Este mecanismo híbrido, explicó, debería estar acompañado de garantías y exigencias de rendición de cuentas con el fin de restaurar la legitimidad social del proceso.
Al acoger este encuentro estratégico, Rabat pretende reafirmar su papel como plataforma creíble y experimentada del diálogo euro-mediterráneo. El retiro reúne a responsables, operadores económicos e investigadores para trazar los contornos de un partenariado repensado, en un momento en que el Mediterráneo se encuentra en la encrucijada de tensiones geopolíticas y desafíos globales.

