El ejército maliense destruyó tres bases terroristas en Bougouni, confirmando la extensión de la amenaza yihadista hacia el sur y hasta las puertas de Bamako.
El ejército maliense lanzó una operación de gran envergadura en la región de Bougouni, destruyendo tres bases terroristas en la noche del 24 al 25 de septiembre de 2025. Esta intervención ilustra la expansión de la amenaza yihadista hacia el sur del país, donde la violencia se intensifica ahora hasta las puertas de la capital.
Las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) anunciaron haber neutralizado tres refugios terroristas importantes durante una operación llevada a cabo en la noche del 24 al 25 de septiembre en la región de Bougouni, recientemente convertida en una región administrativa independiente en el sur del país. Según el Estado Mayor, las bases destruidas se encontraban en los bosques de Siankadougou, Kékoro y Dialakoro, zonas boscosas que servían de santuarios para los grupos armados responsables de abusos contra la población civil. Estos sitios eran utilizados como centros logísticos, puntos de apoyo y plataformas de preparación de ataques en una zona estratégica que conecta Bamako con el sur agrícola del país.
La operación se llevó a cabo sobre la base de información precisa y marca una etapa importante en la lucha contra la expansión de la amenaza hacia territorios hasta ahora considerados estables.
“Esta victoria operativa debilita considerablemente la capacidad de daño de los grupos terroristas en el sur y refuerza nuestra presencia en una zona sensible”, indicó el Estado Mayor, que saludó “el profesionalismo y la perspicacia” de las tropas implicadas.
Una inseguridad que avanza hacia el sur
Durante mucho tiempo limitada a las regiones del norte y del centro, la actividad de los grupos armados se propaga ahora hacia el sur. La región de Bougouni, resultante de la antigua división administrativa de Sikasso, se impone hoy como un nuevo frente de seguridad. Según los datos recopilados por las Naciones Unidas, la vecina región de Sikasso registró 81 incidentes de seguridad y 194 víctimas civiles en el primer semestre de 2025, lo que evidencia una dinámica de violencia que se extiende progresivamente hacia las zonas agrícolas y densamente pobladas del país.
Ante esta evolución, las autoridades malienses habían anticipado un deterioro de la situación de seguridad al decidir construir un campamento militar en Bougouni, recientemente puesto en servicio. Ahora sirve como base avanzada para vigilar la frontera sur y reforzar la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas frente a grupos cada vez más móviles y estructurados.
El secuestro de extranjeros, una señal de alerta
La operación se produce también en un contexto marcado por el secuestro de dos ciudadanos emiratíes y un iraní en Sanankoroba, no lejos de Bamako. Las víctimas fueron capturadas en un terreno de aeroclub privado, utilizado para la formación en pilotaje de ULM, situado a unos quince kilómetros de la ciudad. Uno de los propietarios, conocido por sus obras caritativas locales —entre ellas la construcción de una escuela en Tadyanabougou y el mantenimiento regular de carreteras secundarias—, figura entre las personas secuestradas.
Este incidente, ocurrido lejos de las zonas históricamente inestables, demuestra la capacidad de los grupos armados para adaptar su estrategia y golpear ahora en el corazón de las zonas densamente habitadas, incluso en las inmediaciones de la capital.
Una respuesta militar a una amenaza en mutación
El Estado Mayor subraya que la neutralización de estas tres bases se inscribe en una estrategia más amplia destinada a restaurar la autoridad del Estado e impedir la instalación de focos terroristas en el sur del país. En junio pasado, las autoridades ya habían reforzado las medidas de seguridad imponiendo un toque de queda nocturno en varias regiones, incluida Sikasso, con restricciones de circulación entre las 22 h y las 6 h 30.
La destrucción de los refugios de Bougouni marca una etapa significativa en este proceso de recuperación de la seguridad. Ilustra una realidad difícil de ignorar: la amenaza yihadista, durante mucho tiempo concentrada en el norte y el centro, se afianza ahora en el sur de Malí, una región estratégica para la economía y la estabilidad nacional. Para las autoridades, la batalla por la seguridad del país ya no se libra únicamente en el desierto o en las zonas rurales remotas, sino también a las puertas de Bamako


