Las empresas africanas contienen la respiración mientras el continente espera la decisión de la Casa Blanca sobre la renovación o la finalización del principal programa comercial de Estados Unidos, la Ley de Crecimiento y Oportunidad para África (AGOA).
Adoptada por el Congreso estadounidense hace 25 años, el AGOA buscaba estimular las economías africanas a través del desarrollo de empresas locales y reforzar los lazos económicos con una región considerada entonces rica en potencial.
Desde entonces, el programa ha permitido a miles de empresas africanas prosperar en 32 países, facilitando el acceso libre de aranceles a los mercados estadounidenses. En un año, las exportaciones totales alcanzaron los 8.000 millones de dólares, frente a los 9.300 millones de años anteriores.
Los productos agrícolas constituyen la mayor parte de las exportaciones africanas hacia Estados Unidos, con Nigeria y Ghana entre los principales beneficiarios del dispositivo. Sin embargo, estas empresas esperan con inquietud una decisión crucial sobre la prórroga del programa, que expira este martes, sin que hasta ahora se haya anunciado una extensión clara.
La incertidumbre aumenta, sobre todo porque la renovación del AGOA podría depender de un proyecto de ley presupuestaria temporal que los republicanos defienden para mantener abierto el gobierno federal más allá de la fecha límite. No obstante, fuentes cercanas a la Casa Blanca dejan entrever una luz de esperanza: el presidente Donald Trump consideraría favorablemente una prolongación de un año del programa.
En caso de no renovación, las consecuencias podrían ser graves para las economías africanas, en particular la pérdida de miles de empleos en países muy orientados hacia las exportaciones a Estados Unidos, como Sudáfrica, Lesoto, Madagascar y Botsuana. También se verían afectados países como Mauricio y Kenia, cuyos sectores textil, automovilístico y de confección dependen en gran medida del AGOA, así como Chad, Esuatini y Malaui.
Muchas naciones africanas ya sufren los efectos de los elevados aranceles impuestos por la administración Trump desde principios de año. Pero las repercusiones también podrían sentirse en Estados Unidos, donde las empresas verían aumentar los costos de importación de materias primas, reduciendo sus opciones de abastecimiento en los mercados mundiales.

