Tras la misión de agosto dirigida por Edward Gemayel, el FMI elogió los avances de Senegal en materia de transparencia presupuestaria y anunció la apertura de negociaciones formales para un nuevo programa de apoyo durante las Reuniones Anuales de mediados de octubre.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) saludó el viernes los “avances importantes” logrados por Senegal en el tratamiento del caso de las declaraciones falsas y anunció la apertura de negociaciones para un nuevo programa de apoyo, mientras el gobierno ha puesto en marcha un vasto Plan de recuperación económica y social.
La directora general del FMI, Kristalina Georgieva, destacó el “notable compromiso” de las autoridades con la transparencia, citando la identificación de los pasivos de la deuda pública y la implementación de medidas correctivas. Precisó que se habían llevado a cabo discusiones preliminares en Dakar en agosto y que las negociaciones formales se abrirían durante las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial, previstas para mediados de octubre.
Esta declaración se produce tras una misión llevada a cabo del 19 al 26 de agosto por Edward Gemayel, jefe de misión del FMI, que examinó con las autoridades senegalesas las causas y la magnitud de las declaraciones presupuestarias falsas registradas entre 2019 y 2023. Según la auditoría realizada por Forvis-Mazars, la deuda del gobierno central, inicialmente estimada en un 74,4 % del PIB a finales de 2023, fue reevaluada en un 111 %, antes de alcanzar el 118,8 % a finales de 2024 debido a pasivos no declarados.
En una declaración, Edward Gemayel había elogiado “el compromiso de las autoridades con la transparencia y la responsabilidad presupuestaria”, subrayando que las discusiones se centraron en reformas estructurales: centralización de la gestión de la deuda, refuerzo del Comité Nacional de la Deuda Pública, finalización de la auditoría de los atrasos de pago, creación de una base de datos centralizada y consolidación progresiva de la Cuenta Única del Tesoro.
Estos intercambios se enmarcan en el Plan de recuperación económica y social presentado el 1 de agosto por el Primer Ministro Ousmane Sonko, en presencia del presidente Bassirou Diomaye Faye. Concebido como la primera etapa de la Visión 2050, este plan busca corregir una “herencia económica catastrófica” marcada por un déficit presupuestario real del 14 % del PIB y una deuda pública cercana al 119 %.
El plan se basa en un 90 % en recursos domésticos estimados en 5.667 mil millones de FCFA para el periodo 2025-2028: ingresos fiscales adicionales (2.111 mil millones), reciclaje de activos (1.091 mil millones) y financiamientos alternativos no respaldados por deuda (1.352 mil millones). Incluye reformas institucionales, racionalización del gasto público, movilización de ingresos provenientes de la fiscalidad digital, verde y azul, así como la valorización del suelo.
Varios proyectos de ley relativos a la reforma de la OFNAC, al acceso a la información y a la declaración de patrimonio ya fueron aprobados por la Asamblea Nacional y promulgados por el presidente de la República. Otros frentes conciernen la fusión o supresión de agencias, la centralización de las compras públicas, la regulación bancaria y el desarrollo de financiamientos islámicos (Sukuk, Waqf). El plan también prevé la reducción de subsidios mal orientados, una mejor gestión de los ingresos de tierras y una mayor transparencia en los contratos públicos.
En el plano social, el gobierno anunció un apoyo reforzado a los hogares (educación, salud, becas de seguridad familiar, viviendas sociales, gratuidad de ciertos servicios básicos), así como un mayor respaldo al sector privado nacional, en particular mediante la reestructuración de la deuda interna, la implementación de garantías de mercado y la mejora del acceso a la tierra, la energía y la financiación.
A pesar de la gravedad de la situación presupuestaria, la economía senegalesa registró un crecimiento del 12,1 % en el primer trimestre de 2025 gracias a la entrada en producción de los campos petroleros y gasíferos de Sangomar y GTA. El crecimiento sin hidrocarburos, sin embargo, se mantiene limitado al 3,1 %, debido a dificultades persistentes en la construcción y la industria química, mientras que la inflación se mantiene contenida en 0,7 %.
El FMI tomó nota de estas orientaciones y expresó su disposición a acompañar a Dakar en la concepción de un nuevo programa articulado en torno a cuatro prioridades: transparencia presupuestaria, relanzamiento de los sectores estratégicos, equidad social y resiliencia climática


