Bajo los auspicios del presidente estadounidense Donald Trump, la República Democrática del Congo y Ruanda firmaron el jueves en Washington un acuerdo histórico que pone fin a más de 30 años de conflicto mortal en el este del Congo.
La República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda firmaron el jueves en Washington un acuerdo de paz histórico bajo la mediación del presidente estadounidense Donald Trump, poniendo fin a más de tres décadas de guerra en el este del Congo, un conflicto que ha causado la muerte de más de diez millones de personas y provocado desplazamientos masivos de población.
Una ceremonia marcada por una amplia presencia africana e internacional
La ceremonia de firma de los Acuerdos de Washington se llevó a cabo en presencia de una numerosa delegación africana e internacional. Entre los dirigentes presentes figuraban los presidentes de Angola, Burundi y Kenia; el presidente del Consejo de Ministros de Togo; el vicepresidente de Uganda; así como los ministros de Asuntos Exteriores de Catar y de Emiratos Árabes Unidos. También participó el presidente de la Comisión de la Unión Africana.
Del lado estadounidense, estuvieron presentes el secretario de Estado Marco Rubio, el asesor especial para África Massahid Boulos, los senadores Mike Rounds y Lindsey Graham, así como los representantes Ronnie Jackson, Chris Smith y Trent Kelly. Darren Beattie, presidente interino del Instituto para la Paz, también asistió a la ceremonia.
Trump celebra un «éxito histórico»
En su discurso, Donald Trump destacó el alcance del acuerdo que pone fin a un conflicto de más de 30 años. «Las familias han sido destruidas. Ha sido un desastre», declaró, subrayando que numerosas administraciones habían intentado sin éxito resolver esta crisis.
El presidente estadounidense presentó estos Acuerdos de Washington como «la octava guerra que hemos terminado en menos de un año», rindiendo homenaje a los presidentes Félix Tshisekedi y Paul Kagame, a quienes calificó de «líderes valientes». Trump añadió que este acuerdo formalizaba los compromisos asumidos el pasado mes de junio gracias a los esfuerzos del secretario de Estado Marco Rubio y de su asesor Massahid Boulos.
También insistió en la dimensión económica del texto, que prevé la creación de un marco de prosperidad regional basado en la cooperación. Estados Unidos, anunció, «enviará algunas de sus mayores empresas» para acompañar esta recuperación en ambos países. Se han concluido, además, acuerdos bilaterales entre Washington, Kigali y Kinshasa para facilitar el acceso a minerales estratégicos y reforzar las alianzas económicas.
Kagame reconoce la iniciativa estadounidense
El presidente ruandés Paul Kagame expresó su profunda gratitud hacia Donald Trump, estimando que ninguna administración antes que la suya había conseguido llevar a las partes a un acuerdo. «Nuestra región está lejos de los titulares», observó, al tiempo que elogió el «enfoque equitativo y pragmático» de Trump.
Kagame reconoció que el conflicto había resistido «un número incalculable de mediaciones», antes de subrayar que esta vez «las cosas se han hecho de otra manera». También agradeció a Marco Rubio y a Massahid Boulos, afirmando que sus esfuerzos habían sido determinantes.
El líder ruandés asumió plenamente la responsabilidad de la aplicación del texto: «Si las cosas no evolucionan según lo previsto, no será culpa del presidente Trump. Seremos nosotros los responsables». Reafirmó el compromiso de Ruanda con la seguridad y la estabilidad de la región.
Tshisekedi promete vigilancia y sinceridad
El presidente congoleño Félix Tshisekedi, expresando «una gran gratitud y una clara esperanza», celebró un «punto de inflexión histórico» para la región de los Grandes Lagos. Agradeció a la administración estadounidense «por el papel clave desempeñado en el acercamiento», y extendió sus agradecimientos al jeque Tamim bin Hamad Al-Thani de Catar, al presidente angoleño João Lourenço —presidente en ejercicio de la Unión Africana— y al expresidente keniano Uhuru Kenyatta, impulsores del proceso de Luanda.
Tshisekedi calificó los Acuerdos de Washington no como «un texto más», sino como una «arquitectura coherente» que reúne declaración de principios, acuerdo de paz y marco de integración económica regional. Se comprometió a su aplicación «con seriedad, rigor y una preocupación constante por la paz y la unidad del territorio».
El jefe de Estado congoleño apeló, sin embargo, a la reciprocidad, instando a Ruanda a respetar «la letra y el espíritu» del acuerdo, en particular la cesación de todo apoyo a los grupos armados. «Seremos vigilantes, pero no pesimistas; lúcidos, pero decididamente optimistas», concluyó.
Lourenço: «Lo más difícil sigue siendo la aplicación»
El presidente angoleño João Lourenço, también presidente en ejercicio de la Unión Africana, tomó la palabra durante la ceremonia para subrayar la gravedad y la injusticia del conflicto. «Este conflicto es insensato… Por suerte, parece que va a terminar hoy, aquí en Washington», declaró.
Lourenço insistió en la necesidad de una responsabilidad compartida: «Intentaremos hacer nuestra parte lo mejor posible para llegar a este momento. Esperamos y creemos que los dos signatarios harán también su parte para aplicar con éxito este acuerdo». Advirtió que «firmar el acuerdo es una cosa; aplicarlo en tiempo oportuno es otra».
El presidente angoleño destacó además el potencial económico de la región de los Grandes Lagos, rica en recursos naturales y humanos, y su papel posible en la resolución de las crisis energética y alimentaria mundiales, especialmente gracias a la presa de Inga y a las tierras cultivables. Felicitó a Trump por su papel central en la conclusión del acuerdo.
Ruto: «Un acuerdo transformador para toda África»
El presidente keniano William Ruto, por su parte, saludó la iniciativa estadounidense como «un hito monumental» y «una acción decisiva para poner fin a un conflicto devastador». Según él, el acuerdo de Washington es «transformador» no solo para la región de los Grandes Lagos, sino también para todo el continente.
Ruto insistió en la necesidad de aprovechar los recursos africanos para construir cadenas de valor locales, generadoras de empleo y prosperidad. También pidió a Donald Trump extender su compromiso a otras crisis africanas, en particular al Sudán del Sur.
Una arquitectura para la paz y la prosperidad
Los Acuerdos de Washington prevén un alto el fuego permanente, el desarme de los grupos armados, el regreso de los refugiados, la puesta en marcha de mecanismos de justicia transicional y un marco de cooperación económica regional.
Según las partes, este acuerdo va más allá de un simple alto el fuego: establece las bases de un nuevo modelo de coexistencia basado en la confianza, la cooperación y la prosperidad compartida.
Fruto de negociaciones iniciadas en junio pasado con el apoyo de Catar, este texto simboliza la convergencia de esfuerzos africanos e internacionales. Para los signatarios, marca «el comienzo de un camino exigente, pero lleno de esperanza» para poner fin de manera duradera al ciclo de violencia en el este de la RDC y establecer una era de paz en la región de los Grandes Lagos.


