El Banco Mundial advirtió que Nigeria y otros países de África subsahariana deben emprender una diversificación de sus exportaciones y reformas fiscales para hacer frente al aumento de su endeudamiento.
Según el Informe sobre la Deuda Internacional 2025, África subsahariana constituye una excepción: el nivel de endeudamiento y el costo del servicio de la deuda aumentaron a lo largo de 2024, en un contexto de bajo crecimiento del PIB. Este incremento se explica por financiamientos públicos de carácter contracíclico, más que por inversiones productivas. El informe subraya que la carga de la deuda externa de Nigeria y de otros países de la región siguió agravándose pese a una crecimiento económico débil.
El Banco Mundial constató que, tras la pandemia de Covid-19, África subsahariana se desmarcó de otras regiones al registrar un aumento anual del stock de deuda externa mientras la producción permanecía rezagada, en línea con las tendencias regionales observadas entre 2015 y 2024.
«África subsahariana constituye una excepción: el nivel de endeudamiento y el costo del servicio de la deuda han seguido aumentando a pesar de un crecimiento persistentemente bajo, lo que pone de relieve tensiones presupuestarias duraderas», indica el informe. Las correlaciones negativas entre el crecimiento del PIB y la acumulación de deuda se intensificaron en la región entre 2020 y 2024, con 64 % de los países de ingreso bajo y medio (PIBM) mostrando esta tendencia en el continente.
El informe señala que el alto nivel de endeudamiento amplifica las vulnerabilidades de África subsahariana, penalizando las inversiones en salud, educación e infraestructuras, al tiempo que contribuye a la inseguridad alimentaria y a la debilidad institucional.
«Una pesada carga de deuda externa también está asociada a una fragilidad sistémica más amplia, ya que los países con instituciones más débiles… enfrentan una mayor vulnerabilidad», advierte el análisis. El crecimiento de los PIBM debería descender al 4,3 % en 2025 en un contexto de tensiones comerciales.
Paralelamente, Nigeria captó 2.200 millones de dólares en eurobonos en 2024, a tasas del 9,625 % y 10,375 %, para financiar su déficit presupuestario, marcando su retorno a los mercados internacionales tras un año de ausencia. Según el Banco Mundial, las emisiones elegibles para la IDA, como el eurobono de 1.500 millones de dólares de Nigeria y Kenia (cupón del 9,75 %), reflejan un repunte de la confianza de los inversores, aunque a tasas elevadas, inéditas desde la crisis de 2008. Los compromisos de los acreedores privados de los PIBM promediaron 5,89 % en 2024.
El documento indica además que Nigeria figura entre los principales prestatarios elegibles de la Asociación Internacional de Desarrollo (IDA), beneficiándose de financiamiento del Banco Mundial al igual que Bangladés, Kenia y Pakistán.
El Banco Mundial revela que Nigeria fue uno de los principales beneficiarios del flujo récord de créditos concedidos por los acreedores multilaterales, que alcanzó 36.000 millones de dólares en 2024, un aumento del 30,4 %. Los acreedores multilaterales siguieron siendo los mayores proveedores de apoyo a los PIBM, aunque a un ritmo más lento tras la ayuda sin precedentes durante la pandemia. Registraron entradas netas de deuda por 70.100 millones de dólares en 2024. Estos flujos netos disminuyeron un 5,1 % en 2024 y representaron el 48,5 % de las entradas netas de deuda a largo plazo hacia los PIBM.
Pese a esta caída global, los flujos netos del Banco Mundial (préstamos del BIRF y de la IDA) alcanzaron un nivel récord de 36.000 millones de dólares, un aumento del 30,4 % en 2024.
Estos flujos representaron el 51,3 % de las entradas netas de las instituciones multilaterales. Bangladés, Kenia, Nigeria, Filipinas y Ucrania fueron los principales beneficiarios. El segundo mayor flujo neto de deuda por volumen en 2024 provino de la Unión Europea, con 15.500 millones de dólares, principalmente debido al apoyo a Ucrania, concluye el informe.


