África subsahariana debería continuar en una trayectoria de crecimiento alentadora, con una expansión económica prevista del 4,6 % en 2026 y 2027, según la última actualización de las Perspectivas de la Economía Mundial publicada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El crecimiento en la región debería acelerarse, pasando del 4,4 % en 2025 al 4,6 % en los dos próximos años, impulsado por la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales implementadas en varias de las principales economías del continente.
Este desempeño resulta especialmente notable en un contexto mundial marcado por tensiones comerciales persistentes y una expansión global relativamente estable, estimada en 3,3 % en 2026.
Entre las principales economías de la región, Nigeria registraría un crecimiento del 4,4 % en 2026 y del 4,1 % en 2027, mientras que Sudáfrica anticipa una expansión del 1,4 % en 2026 y del 1,5 % en 2027, cifras que suponen una mejora respecto a las proyecciones anteriores.
El FMI subraya que la estabilización macroeconómica y las medidas de reforma en varias de las grandes economías constituyen los principales motores de esta dinámica positiva. La institución financiera internacional alienta a continuar con las reformas estructurales destinadas a mejorar la productividad y el potencial de crecimiento a largo plazo.
Desafíos persistentes
Pese a estas perspectivas favorables, la región sigue enfrentando varios desafíos. El documento del FMI menciona, en particular, la reducción de la ayuda exterior, que se suma a las dificultades presupuestarias de los países en desarrollo de bajos ingresos.
La inflación mundial debería seguir desacelerándose, lo que podría beneficiar a las economías africanas al aliviar la presión sobre los precios y permitir una política monetaria más flexible.
Para maximizar el potencial de crecimiento, el FMI recomienda a los países de la región proseguir con las reformas estructurales, especialmente aquellas orientadas a los mercados laborales, la educación y los marcos regulatorios. La institución también destaca la importancia de mantener la disciplina fiscal, al tiempo que se invierte en infraestructuras y capital humano.
La trayectoria de África subsahariana se perfila así como resiliente, con perspectivas de crecimiento superiores a la media mundial, reflejo del dinamismo económico del continente pese a un entorno internacional incierto.

