Tras 15 años de cierre debido a la inseguridad vinculada al grupo militante somalí Al-Shabaab, la frontera entre Kenia y Somalia reabrirá el próximo mes de abril. El anuncio fue realizado por el presidente William Ruto, quien confirmó que dos puestos fronterizos retomarán sus operaciones bajo estrictas medidas de seguridad.
El cierre había sido decretado como respuesta a una serie de ataques transfronterizos dirigidos contra fuerzas kenianas desplegadas en Somalia en el marco de la misión internacional de mantenimiento de la paz. Entre los atentados más graves atribuidos a Al-Shabaab figuran el asalto al centro comercial Westgate en Nairobi en 2013, con 67 muertos, y el ataque contra la universidad de Garissa, que dejó al menos 140 víctimas.
Para hacer frente a estas amenazas, el gobierno keniano reforzó progresivamente el control fronterizo e incluso inició la construcción de una valla de 680 kilómetros durante la presidencia de Uhuru Kenyatta. Sin embargo, el proyecto quedó inconcluso tras tres años de obras y una inversión de 35 millones de dólares, con apenas 10 kilómetros completados. Un intento previo de reapertura en 2023 fracasó tras nuevos ataques insurgentes.
El presidente Ruto aseguró que la reapertura estará acompañada de una fuerte presencia militar con el fin de evitar infiltraciones, tráfico ilícito —especialmente de armas— y actividades terroristas. Subrayó que la seguridad seguirá siendo una prioridad para impedir el resurgimiento de la violencia en la región fronteriza.
Además del componente de seguridad, la medida busca reactivar el comercio formal entre ambos países y restablecer los vínculos sociales entre comunidades separadas durante más de una década, particularmente en Mandera, en el noreste de Kenia, donde numerosas familias de origen somalí han permanecido divididas desde el cierre de la frontera.


