Miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en el noreste de Madagascar tras el paso del ciclón Gezani el 10 de febrero, que impactó la costa con vientos superiores a los 195 km/h, provocando inundaciones, daños en infraestructuras y graves perturbaciones, según informó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La OIM indicó que ha desplegado equipos de respuesta de emergencia en Toamasina para apoyar a las autoridades nacionales y locales en la gestión de la crisis. “La magnitud de los daños ha dejado a numerosas familias en una situación crítica, incapaces de cubrir sus necesidades urgentes y hacer frente a pérdidas significativas”, declaró Roger Charles Evina, jefe de misión de la OIM en Madagascar.
La mayoría de los desplazados se encuentra actualmente alojada en 28 centros de evacuación distribuidos en 16 distritos y cuatro regiones. Las familias han sido acogidas en escuelas y edificios comunitarios, mientras el gobierno malgache ha decretado el estado de emergencia nacional ante la amplitud de la catástrofe.
Los equipos sobre el terreno participan en la coordinación, la evaluación de necesidades y la planificación humanitaria para reforzar los mecanismos de respuesta y mejorar los servicios en los centros de acogida. Hace aproximadamente una semana, el ciclón Fytia ya había afectado el noroeste del país, causando amplias inundaciones y daños materiales considerables.


