China pidió a sus principales refinerías suspender temporalmente las exportaciones de combustibles y detener la firma de nuevos contratos, en medio de las tensiones en Medio Oriente que están afectando el suministro mundial de petróleo.
La medida se produce tras la escalada del conflicto regional, marcada por ataques israelíes y estadounidenses contra Irán, que han perturbado los flujos energéticos y aumentado la presión sobre el mercado asiático.
Según Bloomberg, responsables de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, principal organismo de planificación económica del país, transmitieron verbalmente esta instrucción a las refinerías, solicitando una suspensión inmediata de las exportaciones de productos refinados.
La decisión afecta principalmente a gasolina, diésel y queroseno, gestionados mediante un sistema de cuotas destinado a equilibrar la oferta y la demanda interna. No obstante, la medida no incluye el suministro de combustible para vuelos internacionales ni las entregas destinadas a Hong Kong y Macao.
La tensión en el mercado energético se refleja en el aumento de los márgenes de refinado, que han alcanzado 49 dólares por barril para el diésel y más de 55 dólares para el queroseno, niveles no registrados en tres años, según datos del London Stock Exchange Group (LSEG).
China, primer importador mundial de petróleo, depende en gran medida de Medio Oriente, que representó el 57 % de sus importaciones de crudo en 2025. El cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo, ha incrementado los riesgos de suministro y presiona al alza los precios de la energía.


