El gobierno de Ghana presentó una protesta formal ante el secretario general de la ONU, António Guterres, tras un ataque contra soldados ghaneses desplegados en el sur del Líbano en el marco de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL).
El incidente, ocurrido el 6 de marzo de 2026, dejó dos soldados gravemente heridos y un tercero traumatizado. El impacto de los misiles provocó además un incendio que destruyó el comedor de oficiales del batallón. Los militares heridos fueron evacuados al hospital de referencia de la misión, mientras que el resto del contingente fue trasladado a búnkeres subterráneos.
El ministro ghanés de Asuntos Exteriores, Samuel Okudzeto Ablakwa, exigió la apertura de una investigación completa, inmediata e imparcial, calificando el ataque como una grave violación del derecho internacional que podría constituir un crimen de guerra.
Accra también pidió a las Naciones Unidas que adopten medidas adicionales para garantizar la seguridad de su contingente desplegado bajo bandera de la ONU, reiterando su compromiso con las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz.
El ataque se produce en un contexto de escalada militar en Oriente Medio vinculada a las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, que también han intensificado los enfrentamientos en el sur del Líbano, donde opera la FINUL desde 1978 para vigilar el alto el fuego a lo largo de la llamada “Línea Azul”.


