Marruecos se perfila progresivamente como uno de los polos más prometedores de África para el desarrollo del hidrógeno verde, con el objetivo de situarse en el centro de las futuras rutas energéticas que conectarán el continente africano con el mercado europeo.
Este posicionamiento se produce en un contexto internacional marcado por la reconfiguración de los equilibrios energéticos tras la guerra en Ucrania y por la creciente importancia del hidrógeno limpio como herramienta estratégica de soberanía energética y competitividad económica.
Con cerca del 60 % del potencial solar mundial, África es vista cada vez más como un futuro centro de producción de hidrógeno renovable. En este escenario emergente, Marruecos figura entre los países africanos más avanzados, junto a Egipto, Namibia y Sudáfrica.
El Reino cuenta con importantes ventajas: un gran potencial solar y eólico, una estrategia nacional dedicada al hidrógeno y una sólida base industrial, especialmente en el sector de los fertilizantes, que permite integrar parte de la producción en la economía nacional.
Además, la proximidad geográfica con Europa y los proyectos del grupo OCP para producir amoníaco verde refuerzan el papel de Marruecos como futuro proveedor energético, en un contexto en el que la Unión Europea prevé importar 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable antes de 2030.


