Ruanda advirtió que podría retirar sus fuerzas desplegadas en Cabo Delgado (Mozambique) si no recibe un financiamiento “adecuado y previsible” ni el reconocimiento de su papel en la estabilización de la región.
Las tropas ruandesas están presentes desde 2021, en el marco de un acuerdo bilateral, para combatir a insurgentes islamistas que operan en el norte del país y que han afectado gravemente la seguridad.
Kigali considera que ha asumido costes elevados, superiores a los 20 millones de euros aportados por la Unión Europea, y reclama un apoyo internacional más sólido.
Autoridades ruandesas señalaron que el país ha invertido importantes recursos y sufrido bajas militares para asegurar zonas estratégicas como Palma y Mocímboa da Praia.
También advirtieron que no aceptarán ser criticados o sancionados por socios internacionales, en alusión a recientes medidas adoptadas por Estados Unidos.
Ruanda condiciona así la continuidad de su misión a un reconocimiento claro y a un financiamiento sostenible, afirmando que está dispuesto a abandonar el país si estas condiciones no se cumplen.
Un eventual retiro podría poner en riesgo la frágil estabilidad de Cabo Delgado, donde la seguridad había mejorado en los últimos meses, permitiendo el retorno de desplazados y la reactivación de proyectos energéticos como el de gas natural licuado liderado por TotalEnergies.

