Senegal afronta una nueva advertencia en los mercados financieros. S&P Global Ratings rebajó considerablemente la calificación soberana del país, alegando las incertidumbres relacionadas con el proceso de reestructuración de la deuda anunciado por las autoridades senegalesas y los riesgos que este conlleva para los acreedores.
En su última evaluación, publicada el 4 de septiembre, la agencia estadounidense S&P Global Ratings rebajó de «CCC+» a «CC» la calificación a largo plazo de Senegal en moneda extranjera. La calificación en moneda local pasó, por su parte, de «CCC+» a «CCC». Ambas están acompañadas de una perspectiva negativa, mientras que las calificaciones a corto plazo se mantienen en «C».
Esta rebaja se produce pocos días después de que Dakar anunciara, el 1 de septiembre, un plan de tratamiento de la deuda en el marco del mecanismo común reforzado del G20. El objetivo declarado es reducir el peso del endeudamiento y restablecer una trayectoria de deuda compatible con las exigencias de sostenibilidad financiera.
Para S&P, esta iniciativa constituye un elemento determinante en la evolución de la situación financiera de Senegal. La agencia considera que el proceso podría desembocar en una reducción de los importes inicialmente previstos para los acreedores en moneda extranjera, mediante, entre otras medidas, una reprogramación de los vencimientos, una reducción de los tipos de interés o una disminución del principal.
En este contexto, la agencia considera particularmente elevado el riesgo de que se produzca un evento equiparable a un impago de la deuda comercial denominada en moneda extranjera. No obstante, señala que, por el momento, las autoridades senegalesas se mantienen al corriente de sus pagos y prevén, en particular, abonar los intereses correspondientes al eurobono con vencimiento en 2048 el próximo 13 de septiembre.
El asunto resulta especialmente delicado debido al elevado nivel de endeudamiento de Senegal. Según S&P, la deuda representaba el 117 % del producto interior bruto en diciembre de 2025, antes del reajuste del PIB. La reestructuración emprendida pretende, por tanto, aliviar esta carga y, al mismo tiempo, abrir la vía a nuevos financiamientos internacionales.
En este sentido, Dakar cuenta con un acuerdo de principio alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un programa de financiación de 36 meses por unos 2.200 millones de dólares. Este apoyo podría complementarse con financiación concesional procedente de otros acreedores oficiales y socios para el desarrollo.
Sin embargo, el tratamiento de la deuda no estará exento de dificultades. El Gobierno pretende centrarse principalmente en la deuda denominada en moneda extranjera, dejando fuera del perímetro la deuda en francos CFA y la deuda multilateral. S&P señala, no obstante, que el peso de la deuda interna podría generar objeciones por parte de algunos acreedores externos.
La agencia no descarta, por tanto, que determinadas obligaciones de deuda interna terminen siendo incluidas en el proceso. Una evolución de este tipo supondría un riesgo adicional para las finanzas públicas y podría complicar las negociaciones emprendidas con los acreedores.
Pese a estas tensiones, S&P considera que el futuro programa del FMI podría contribuir a aliviar las restricciones financieras que pesan sobre el Estado. Siempre que la deuda en moneda local permanezca fuera de la reestructuración, Senegal podría, en particular, preservar su acceso al mercado regional de deuda y disponer de un mayor margen de maniobra para cubrir sus necesidades de financiación.
Estas necesidades siguen siendo, sin embargo, considerables. La agencia las estima, antes de tener en cuenta los efectos de la reestructuración, entre el 25 % y el 29 % del PIB anual durante los próximos tres años. Esta presión se explica por el volumen de los vencimientos de deuda, los persistentes déficits presupuestarios y la necesidad de liquidar determinados atrasos.
La perspectiva negativa asociada a las nuevas calificaciones refleja así las incertidumbres que rodean el desenlace del proceso. S&P advierte de que podría producirse una nueva rebaja en caso de retraso o impago de la deuda en moneda extranjera, o si aumentara el riesgo de una reestructuración de la deuda interna.
Por el contrario, podría contemplarse una mejora de la calificación una vez completada efectivamente la reestructuración y si la situación de liquidez del Estado mejora de forma significativa. La próxima publicación programada de la calificación soberana de Senegal está prevista para el 25 de septiembre de 2026.
SG/RT/APA

