El Parlamento Europeo aprobó este jueves 25 de marzo un endurecimiento significativo de la política migratoria del continente, validando el concepto de «centros de retorno» destinados a trasladar migrantes fuera de la Unión Europea.
El dispositivo fue respaldado por una amplia mayoría de eurodiputados de derecha, extrema derecha y centro durante una sesión plenaria celebrada en Bruselas. Estas medidas son promovidas por numerosos Estados miembros y sectores políticos favorables a una política migratoria más estricta.
Actualmente, solo alrededor del 20% de las decisiones de expulsión adoptadas en la Unión Europea se ejecutan efectivamente, una cifra considerada insuficiente por los defensores de una línea más dura. En este contexto, la Comisión Europea presentó hace un año una propuesta para aumentar el número de expulsiones.
Según el eurodiputado François-Xavier Bellamy, el objetivo es claro: «si usted entra ilegalmente en Europa, debe saber que no permanecerá en ella».
El texto autoriza a los Estados miembros a establecer centros para migrantes en países fuera de la UE, donde podrían ser enviados —e incluso retenidos— aquellos cuya solicitud de asilo haya sido rechazada y que estén sujetos a una orden de salida del territorio.
Este enfoque ya ha sido parcialmente experimentado por Italia en Albania, aunque con resultados limitados debido a recursos judiciales. Un proyecto similar entre el Reino Unido y Ruanda fue finalmente abandonado por obstáculos legales.
Además, el texto prevé medidas más estrictas contra los solicitantes de asilo rechazados que se nieguen a abandonar el territorio europeo, incluyendo la confiscación de documentos de identidad, detenciones y prohibiciones de entrada prolongadas en la Unión Europea.

