El Gobierno de Egipto ha adoptado medidas de emergencia para reducir la presión energética y mitigar el impacto económico de las tensiones en Oriente Medio.
Las autoridades han limitado los desplazamientos no esenciales de los miembros del gobierno con el objetivo de reducir el consumo de combustible y racionalizar el gasto público.
También se han reajustado las prioridades presupuestarias para concentrar los recursos en sectores estratégicos en un contexto de alta volatilidad de los precios energéticos.
Entre las medidas de ahorro energético, destaca la reducción del alumbrado público nocturno para disminuir el consumo de electricidad a nivel nacional.
Estas acciones buscan contener la demanda energética sin recurrir a aumentos de tarifas que afecten el poder adquisitivo de la población.
Egipto se suma así a una tendencia internacional de medidas de sobriedad energética frente a los efectos económicos derivados de la crisis regional.


