El sistema bancario de Guinea sigue enfrentando una escasez de liquidez que dificulta las operaciones de los clientes en varias entidades del país.
Los retiros de efectivo están frecuentemente limitados, aplazados o restringidos a montos bajos, mientras algunas sucursales no logran responder a la creciente demanda de dinero en efectivo.
Según análisis del sector, el problema no radica en una falta global de recursos financieros, sino en un desequilibrio en la circulación del efectivo, ya que una parte significativa del dinero permanece fuera del circuito bancario formal.
Esta situación se ve agravada por la fuerte preferencia por el uso de efectivo, en un contexto de desconfianza hacia las instituciones financieras, lo que lleva a hogares y empresas a conservar dinero fuera de los bancos.
Además, los mecanismos de gestión y distribución de liquidez por parte de las autoridades monetarias influyen en estas tensiones, en una economía aún muy dependiente del efectivo.
Las autoridades, en particular el banco central, son instadas a mejorar el suministro de efectivo y reforzar la confianza en el sistema, mientras que, a corto plazo, la situación sigue siendo frágil y afecta directamente a pagos, salarios y actividad comercial.


