El noreste de Nigeria vive una nueva escalada de violencia con ataques mortales contra el ejército en el estado de Borno, en medio de tensiones entre versiones oficiales y reportes mediáticos.
Uno de los incidentes más recientes dejó la muerte del coronel IA Muhammad, tras una emboscada en Monguno cuando se dirigía a reforzar una posición atacada. Según informaciones difundidas por medios, su convoy fue alcanzado por un artefacto explosivo improvisado, causando también bajas entre los soldados.
Este hecho se suma al ataque del 9 de abril en Benisheikh, donde murió el general Oseni Braimah, comandante de la 29ª Brigada de la operación Operation HADIN KAI, en un asalto atribuido a combatientes del ISWAP.
Tras estos hechos, el mando militar publicó un comunicado rechazando las cifras difundidas por algunos medios, calificándolas de «exageradas y engañosas». Según la versión oficial, el balance del ataque en Benisheikh es de cuatro militares fallecidos, y no de 17 como se había reportado.
El ejército también negó fallos técnicos en los equipos y afirmó que el comandante se desplazaba en un vehículo blindado resistente a minas, utilizado en operaciones de contraofensiva.
Asimismo, denunció la difusión de imágenes y videos fuera de contexto en redes sociales, instando a la población a confiar únicamente en fuentes oficiales, y aseguró haber repelido el ataque manteniendo el control de la zona.
Esta serie de ataques refleja una intensificación de las acciones de grupos armados vinculados a Boko Haram y al ISWAP, en un contexto de creciente presión militar y disputa informativa en el noreste del país.


