El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune declaró que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas «está siguiendo su curso», lo que reaviva las interrogantes sobre una posible evolución de la posición de Argel en el dossier del Sáhara.
Durante una intervención difundida el sábado 2 de mayo por la televisión pública argelina, Tebboune afirmó que la resolución 2797 de la ONU sobre el Sáhara «está en proceso de avanzar». Adoptada el 31 de octubre de 2025, esta resolución llama a una solución política negociada, reafirmando el papel del plan de autonomía propuesto por Marruecos como base de discusión, según los términos del Consejo de Seguridad. Esta declaración se produce en un contexto de crecientes presiones diplomáticas en torno a este expediente, especialmente en el seno de las Naciones Unidas.
En continuidad con estas declaraciones, varios observadores han interpretado las palabras del presidente argelino como una señal de ajuste, mientras que Argel había mantenido hasta ahora una posición de apoyo al principio de autodeterminación.
Argelia, que ocupaba un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad en 2025, no participó en la votación de la resolución 2797. Posteriormente, el Ministerio argelino de Asuntos Exteriores expresó su rechazo al texto, estimando que no reflejaba su interpretación del proceso de la ONU.
Este posicionamiento se inscribe en un entorno diplomático marcado por una implicación reforzada de varias potencias, entre ellas Estados Unidos, a favor de una solución política al diferendo. Por su parte, las Naciones Unidas continúan alentando la reanudación de las mesas redondas que reúnen a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, conforme al marco definido por las resoluciones sucesivas del Consejo de Seguridad.
A nivel regional, la cuestión del Sáhara sigue siendo un factor estructurante de los equilibrios en el Magreb y el Sahel. Los campamentos de Tinduf, situados en el suroeste de Argelia, concentran una dimensión humanitaria y de seguridad seguida por varias agencias internacionales, sin que existan datos recientes consolidados publicados sobre su evolución en 2026. Las implicaciones de seguridad regional, especialmente en el Sahel, también alimentan las preocupaciones de los socios internacionales.
Más allá del dossier sahariano, la intervención de Tebboune abordó otros ejes de política exterior, en particular las relaciones con Estados Unidos y la situación en Malí. El presidente argelino evocó una dinámica de diálogo con Washington, al tiempo que reafirmó la continuidad de los vínculos con otros socios internacionales.
Estos elementos reflejan un intento de ajuste diplomático en un entorno regional en recomposición, donde la cuestión del Sáhara sigue siendo central.


