El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó en Nairobi que África desempeña un papel clave en la creación de nuevos mecanismos de negociación de la deuda y en la revisión de los sistemas de calificación financiera, al tiempo que denunció un orden mundial que, a su juicio, perpetúa desigualdades históricas.
En la apertura de la cumbre Africa Forward, copresidida por los presidentes William Ruto y Emmanuel Macron, Guterres sostuvo que el continente avanza y exige inversiones masivas, mayor justicia en los sistemas globales y asociaciones basadas en el respeto mutuo. Criticó además a las instituciones financieras internacionales “concebidas en 1945 para un mundo que ya no existe”, y reclamó una reforma profunda.
El jefe de la ONU subrayó que África ha impulsado iniciativas como el Pacto para el Futuro, nuevos instrumentos de negociación de la deuda y la revisión del papel de las agencias de calificación. También destacó la participación africana en el llamado Compromiso de Sevilla para reforzar la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo y situar la urgencia climática en el centro de la agenda internacional.
Guterres lamentó que, pese a contar con más de 1.500 millones de habitantes, África no tenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad y continúe subrepresentada en las instituciones financieras internacionales. Consideró que esta situación no solo perjudica al continente, sino al sistema global en su conjunto.
En materia climática, recordó que África, aunque contribuye poco a las emisiones globales, sufre los efectos más graves. Señaló que el continente posee el 60 % del potencial solar mundial, pero recibe solo el 2 % de las inversiones en energías limpias, y que con financiamiento adecuado podría generar en 2040 hasta diez veces más electricidad de la que necesita, íntegramente a partir de fuentes renovables.
Asimismo, indicó que alrededor de 600 millones de africanos carecen de acceso a electricidad y que mil millones utilizan combustibles contaminantes para cocinar, lo que provoca cerca de 800.000 muertes anuales, principalmente entre mujeres y niños.
Finalmente, destacó que África dispone de importantes reservas de minerales críticos para la transición energética, pero denunció que su explotación ha beneficiado históricamente a actores externos. Apoyó las recomendaciones del panel de la ONU sobre minerales críticos y afirmó que los pueblos africanos deben ser los primeros beneficiarios de sus propios recursos.


