En apenas cuarenta y ocho horas, las fuerzas estadounidenses y nigerianas multiplicaron las operaciones contra el Estado Islámico en África del Oeste (ISWAP) en el noreste de Nigeria, reflejando un fortalecimiento sin precedentes de su cooperación militar en la cuenca del lago Chad.
El domingo, nuevos bombardeos conjuntos de Estados Unidos y Nigeria tuvieron como objetivo posiciones yihadistas en la inestable región del noreste del país, dos días después de la eliminación de Abu-Bilal al-Minuki, presentado como el número dos mundial de la organización Estado Islámico.
En un comunicado remitido a APA, el Comando de Estados Unidos para África (AFRICOM) indicó que llevó a cabo, en coordinación con las fuerzas nigerianas, ataques “cinéticos” contra objetivos del EI en el noreste de Nigeria. El ejército estadounidense precisó que no se registraron bajas entre el personal desplegado y que continúan las evaluaciones para determinar el impacto exacto de las operaciones.
Estos nuevos ataques se producen después de una importante operación realizada en la noche del 15 al 16 de mayo en Metele, en la cuenca del lago Chad. Las autoridades estadounidenses y nigerianas anunciaron entonces la neutralización de Abu-Bilal al-Minuki, alias Abubakar Mainok, considerado uno de los principales dirigentes del EI a nivel mundial. Varios de sus colaboradores cercanos también habrían muerto durante el operativo.
Originario del estado nigeriano de Borno, al-Minuki era considerado uno de los jefes de campo más influyentes del ISWAP antes de integrarse en la Dirección General de Provincias, estructura encargada de supervisar las actividades financieras y operativas del grupo yihadista en todo el mundo. Estados Unidos lo había incluido en 2023 en su lista de “terroristas globales especialmente designados”.
Esta secuencia de seguridad refleja la intensificación de la cooperación entre Washington y Abuya en la lucha contra los grupos armados activos en la cuenca del lago Chad. Desde comienzos de 2026, unos 200 militares estadounidenses y drones MQ-9 fueron desplegados en apoyo de las fuerzas nigerianas, tras los primeros bombardeos realizados en diciembre de 2025.
Sin embargo, algunos analistas relativizan el alcance estratégico de estos éxitos militares. El investigador francés Vincent Foucher considera que las operaciones dirigidas contra líderes yihadistas suelen tener efectos limitados a corto plazo, ya que las estructuras del Estado Islámico disponen de mecanismos internos capaces de asegurar rápidamente el relevo.
Por su parte, AFRICOM reiteró su voluntad de poner sus capacidades operativas al servicio de sus socios africanos para hacer frente a las amenazas de seguridad en la región.


