Ante el agravamiento de la crisis de seguridad en Malí, marcada por ataques yihadistas coordinados y un embargo declarado sobre Bamako por el JNIM, Senegal expuso en la Asamblea Nacional una postura de vigilancia que combina diplomacia discreta y refuerzo militar en el este del país.
Durante la sesión de preguntas al Gobierno, el ministro de Integración Africana y Asuntos Exteriores, Cheikh Niang, y el ministro de las Fuerzas Armadas, general Birame Diop, detallaron la estrategia senegalesa frente a una situación que Dakar considera un desafío político, de seguridad y humanitario para toda la subregión.
Cheikh Niang subrayó que la estabilidad de Malí es esencial para Senegal, junto con la de Gambia y Guinea-Bissau. Defendió una línea basada en el diálogo discreto con Bamako y en gestiones ante socios internacionales para que no abandonen al país, destacando además la próxima presidencia senegalesa de la Comisión de la CEDEAO como una oportunidad para reforzar el apoyo regional.
Por su parte, el general Birame Diop reconoció amenazas “extremadamente graves” en la frontera oriental y anunció el refuerzo progresivo del despliegue militar, junto con la mejora de capacidades operativas e infraestructuras.
El ministro destacó la implicación de las poblaciones locales y la cooperación con socios internacionales interesados en la estabilidad de Senegal, así como la coordinación con Malí a través de comisiones mixtas y mecanismos de intercambio de inteligencia.
Para Dakar, la gestión de la frontera común no puede ser unilateral, y la eficacia dependerá de información fiable y compartida a tiempo para anticipar las amenazas.


