El nombramiento del general mayor Zahi Mounir al frente de la Dirección General de la Seguridad Interior confirma la persistente centralidad del ejército en la gestión de los equilibrios de seguridad en Argelia.
El general mayor Zahi Mounir fue instalado el jueves al frente de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), en sustitución del general mayor Abdelkader Aït Ouarabi, según un comunicado del Ministerio argelino de Defensa Nacional. La ceremonia fue presidida por el general de ejército Saïd Chanegriha, ministro delegado ante el ministro de Defensa Nacional y jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular, actuando en nombre del presidente Abdelmadjid Tebboune, jefe supremo de las Fuerzas Armadas.
Este relevo, oficializado conforme a un decreto presidencial fechado el 18 de mayo de 2026, se produce en una institución considerada uno de los centros neurálgicos del aparato de seguridad argelino. La DGSI, encargada en particular de la inteligencia interior, el contraespionaje, la lucha antiterrorista y la prevención de amenazas internas, ocupa un lugar central en la lectura de los equilibrios de poder dentro del sistema político-militar argelino.
El discurso pronunciado durante la toma de posesión retomó los marcadores tradicionales del poder argelino, combinando disciplina militar, referencia a la «Revolución» y llamado a la ejecución estricta de las instrucciones jerárquicas. Saïd Chanegriha ordenó así a los cuadros de la DGSI trabajar bajo la autoridad del nuevo director general, al tiempo que instó a redoblar esfuerzos al servicio de la patria. Detrás de esta retórica institucional, el mensaje es claro: la seguridad interior sigue siendo un ámbito directamente vinculado a la cadena de mando militar.
El perfil del nuevo responsable también ofrece indicios sobre las prioridades del momento. Antiguo número dos de la inteligencia desde 2025, Zahi Mounir procede del ejército del aire y ha ocupado varios cargos relacionados con la cooperación militar exterior. En particular, copresidió en 2023 el diálogo militar conjunto entre Argelia y Estados Unidos, lo que señala una experiencia en asuntos de defensa y coordinación internacional en materia de seguridad.
No obstante, este nombramiento no borra la impresión de inestabilidad que rodea desde hace varios años a los servicios de inteligencia argelinos. Los cambios reiterados al frente de direcciones sensibles alimentan la idea de un aparato de seguridad en permanente reajuste, donde los nombramientos reflejan tanto imperativos operativos como equilibrios internos en la cúpula del Estado. Bajo la apariencia de continuidad institucional, Argel procede así a un nuevo ajuste en uno de sus órganos más estratégicos.


