La celebración del Día de África adquirió este año en Dakar una dimensión decididamente política e histórica.
Reunidas por iniciativa de varias organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Open Society Foundations (OSF), voces procedentes de diversos ámbitos llamaron desde Dakar a una movilización continental en torno a la justicia reparadora, en consonancia con la decisión de la Unión Africana de dedicar los próximos diez años a la cuestión de las reparaciones vinculadas a la esclavitud y la colonización.
En una sala marcada por una fuerte presencia de jóvenes, académicos, activistas y representantes de instituciones panafricanas, los intercambios superaron el marco meramente conmemorativo para cuestionar los fundamentos de las desigualdades que siguen pesando sobre el continente africano.
El Día de África, celebrado cada 25 de mayo para recordar la creación de la Organización de la Unidad Africana (OUA), hoy Unión Africana (UA), sirvió así de tribuna para una reflexión sobre los legados del pasado colonial y sus consecuencias actuales en las economías, las instituciones y las sociedades africanas.
Para Désiré Assogbavi, la cuestión de las reparaciones no debe reducirse ni a un ejercicio de memoria ni a un discurso de victimización. Constituye, según él, una iniciativa política destinada a restablecer una justicia histórica durante mucho tiempo ignorada.
«No queremos quedarnos en la emoción ni en el pasado. Queremos comprender los impactos profundos de la esclavitud y la colonización sobre nuestras realidades actuales y plantear respuestas concretas», sostuvo ante los participantes.
El responsable de OSF insistió en que los efectos de varios siglos de explotación siguen siendo visibles en los desequilibrios económicos mundiales, las fragilidades institucionales africanas y las relaciones de dominación que aún estructuran ciertas dinámicas internacionales.
En el centro de los debates, la noción de reparación fue abordada desde múltiples ángulos: simbólico, económico, diplomático y cultural.
Para los participantes, las reparaciones no se limitan a compensaciones financieras. Implican también el reconocimiento oficial de las injusticias históricas, la restitución del patrimonio africano expoliado, el acceso equitativo al financiamiento internacional y una reforma de la gobernanza mundial.
A este respecto, Désiré Assogbavi denunció los mecanismos económicos que considera desfavorables para los países africanos, citando en particular las condiciones de endeudamiento impuestas a los Estados del continente por algunas instituciones financieras internacionales.
Según él, un país como Senegal continúa pagando tasas de interés más elevadas que las concedidas a potencias occidentales, pese a necesidades de financiamiento similares, situación que atribuye al legado de un orden económico mundial concebido sin la participación de las naciones africanas.
«Las reglas que hoy rigen las instituciones internacionales fueron definidas en una época en la que África no estaba representada en las mesas de decisión», recordó, en referencia a la creación de las grandes instituciones financieras internacionales tras la Segunda Guerra Mundial.
Los ponentes abogaron así por una reforma de los mecanismos de gobernanza mundial que permita al continente africano ocupar un lugar más justo en la toma de decisiones internacionales.
Otro punto central destacado durante los intercambios fue la necesidad de ampliar el debate sobre las reparaciones a todos los sectores sociales. Para los organizadores, esta cuestión ya no debe ser exclusiva de diplomáticos o investigadores, sino convertirse en una causa popular e intergeneracional.
Este encuentro en Dakar se inscribe igualmente en el proceso iniciado por la Unión Africana para elaborar una posición común africana sobre las reparaciones. Las conclusiones del panel serán transmitidas a la organización continental para alimentar futuras discusiones internacionales.
A través de esta iniciativa, las organizaciones participantes buscan hacer emerger una voz africana más estructurada en materia de justicia histórica y reparaciones, en un contexto mundial en el que las antiguas potencias coloniales son cada vez más interpeladas por su responsabilidad en las injusticias del pasado.


