Sudáfrica exigirá, a partir de septiembre de 2026, que los importadores de ciertos productos procedentes de China obtengan certificados de conformidad que acrediten el cumplimiento de las normas locales antes de su entrada en el territorio, anunció el Ministerio de Comercio, Industria y Competencia.
Esta iniciativa tiene como objetivo limitar la afluencia de productos baratos y no conformes, acusados desde hace varios años de debilitar a los fabricantes locales.
El dispositivo de verificación previa a la exportación afectará, en particular, a productos no sujetos a especificaciones obligatorias, como determinados equipos eléctricos, entre ellos generadores y paneles solares.
Las autoridades explican que esta decisión responde a las reiteradas quejas de los industriales sudafricanos, quienes denuncian la presencia en el mercado de productos de calidad inferior, lo que provoca pérdida de competitividad, cierre de fábricas y destrucción de empleos.
Según las organizaciones del sector, estas importaciones de bajo costo distorsionan los precios, debilitan la industria local y frenan los esfuerzos de reactivación del sector manufacturero.
El nuevo sistema se basará en una cooperación entre la Oficina Sudafricana de Normalización (SABS) y el Grupo Chino de Certificación e Inspección, bajo la supervisión del SABS.
También se apoyará en los mecanismos de control fronterizo que implican a la Administración Fiscal Sudafricana y a la Autoridad de Gestión de Fronteras, con el fin de bloquear los productos que no cumplan con las normas.
Las autoridades estiman que este programa permitirá corregir las lagunas regulatorias, garantizar una competencia más equitativa y reforzar la protección de los consumidores.


