Una visita de campo de Saddam Haftar al sur de Libia ha reavivado las acusaciones sobre la expansión de la influencia militar de la familia Haftar en una región estratégica marcada por los desafíos de seguridad fronteriza, el contrabando y las rivalidades políticas.
Saddam Haftar, hijo del mariscal Khalifa Haftar y figura emergente dentro de las fuerzas del Ejército Nacional Libio (ENL), realizó una visita al cuartel general de la Región Militar Sur, donde se reunió con varios comandantes y oficiales.
Según las fuerzas afiliadas a él, las conversaciones se centraron en el fortalecimiento de la coordinación operativa y en la mejora del nivel de preparación de las unidades desplegadas en esta vasta región fronteriza.
De acuerdo con la oficina de prensa del ENL, Saddam Haftar se reunió con el comandante de la Región Militar Sur, Ahmed Salem, así como con responsables de diferentes unidades militares.
Los intercambios abordaron especialmente la protección de las fronteras meridionales y la intensificación de las operaciones contra grupos armados, redes de contrabando y actividades criminales transfronterizas. Las fuerzas de Haftar sostienen que sus acciones han contribuido a reforzar la estabilidad en varios sectores del sur del país.
Sin embargo, esta visita se produce en un contexto de fuertes tensiones políticas y de seguridad. Informaciones difundidas por actores locales señalan nuevos despliegues de las fuerzas de Haftar en varias zonas estratégicas del Fezzán. Sus adversarios acusan al bando oriental de intentar consolidar su control militar sobre el sur de Libia y ampliar su influencia en una región que constituye un corredor fundamental entre Libia, Chad, Níger y Sudán.
La denominada “Sala de Operaciones para la Liberación del Sur”, cercana a los adversarios del ENL, también ha acusado a las fuerzas de Haftar de apoyarse en combatientes chadianos durante algunas operaciones. Según este grupo, el recurso a elementos extranjeros representa una amenaza para la soberanía y la seguridad nacional libias. Asimismo, acusa a los dirigentes del ENL de respaldar a grupos armados que operan a ambos lados de las fronteras. Estas acusaciones son rechazadas por las fuerzas de Haftar.
Sobre el terreno, varios actores locales denuncian igualmente una creciente militarización del sur bajo el pretexto de combatir el contrabando y la inmigración clandestina. Los recientes despliegues observados en zonas fronterizas sensibles, especialmente en los alrededores del macizo del Tibesti, son percibidos por algunos habitantes como un intento de reforzar de manera duradera la presencia militar del ENL en esta región estratégica.
Las acusaciones mutuas continúan también en torno a las redes de contrabando de combustible subvencionado. Los grupos opuestos a Haftar afirman haber identificado convoyes de camiones cisterna dirigidos hacia las fronteras meridionales con la complicidad de redes vinculadas al ENL. El bando de Haftar desmiente categóricamente estas acusaciones y sostiene que sus operaciones tienen como único objetivo combatir los tráficos ilícitos y garantizar la seguridad de las fronteras nacionales.
SG/RT/APA


