Benín condenó enérgicamente el ataque ocurrido este jueves en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Niamey y expresó su solidaridad con el pueblo y las autoridades de Níger, en un contexto marcado por la persistencia de la amenaza terrorista en el Sahel.
El Gobierno beninés condenó «con la mayor firmeza» el ataque registrado la mañana del jueves en los alrededores del aeropuerto internacional Diori Hamani de Niamey, manifestando su solidaridad con el pueblo nigerino y las autoridades del país vecino.
En un comunicado publicado este jueves, el Gobierno de la República de Benín afirmó haber conocido «con emoción» los ataques dirigidos contra las inmediaciones de la infraestructura aeroportuaria de la capital nigerina. Cotonú denunció «una agresión» contra una infraestructura civil estratégica, al considerar que pone en peligro la seguridad de la población.
«En estas dolorosas circunstancias, el Gobierno beninés expresa su plena solidaridad con el hermano pueblo nigerino, así como con el presidente Abdourahamane Tiani y las autoridades de la República de Níger», señala el comunicado, que reafirma igualmente los lazos de fraternidad y amistad que unen a ambos pueblos.
Según varios testimonios recogidos por AFP, intensos disparos fueron escuchados desde primeras horas de la mañana en las inmediaciones del aeropuerto de Niamey. Residentes de la zona indicaron que el ataque tuvo como objetivo un puesto de control situado en la entrada del recinto aeroportuario. Importantes efectivos de seguridad fueron desplegados en el lugar antes de que la situación volviera progresivamente a la normalidad al final de la mañana.
Este nuevo ataque se produce menos de cinco meses después del asalto reivindicado por el Estado Islámico en el Sahel contra la Base Aérea 101 de Niamey, ubicada junto al aeropuerto. Tras aquel ataque de enero de 2026, el presidente nigerino Abdourahamane Tiani acusó al expresidente beninés Patrice Talon de figurar entre los «patrocinadores» de la operación, acusaciones que fueron rechazadas por Cotonú. Este episodio provocó un fuerte deterioro de las relaciones entre ambos países.
Pese a esas tensiones, Benín y Níger han iniciado en las últimas semanas un proceso de normalización. El pasado 16 de junio, ambos gobiernos anunciaron avances en las conversaciones emprendidas tras la visita del presidente beninés Romuald Wadagni a Niamey el 2 de junio.
Las dos partes reafirmaron, en particular, su voluntad de reabrir la frontera común cerrada desde la crisis de julio de 2023 y de reforzar su cooperación en materia de seguridad frente a la amenaza terrorista. En su comunicado conjunto, se comprometieron a unir esfuerzos para combatir el terrorismo y el bandolerismo en la subregión.
Níger continúa enfrentándose a ataques recurrentes de grupos armados afiliados al Estado Islámico y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), activos en varios países del Sahel.
SG/RT/APA


