El largo proceso de creación de la moneda única de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) acaba de alcanzar una nueva etapa decisiva. El 19 de julio de 2026, en Freetown, Sierra Leona, la organización regional reafirmó su firme compromiso de lanzar el ECO en el horizonte de 2027.
Para llevar a buen término esta misión altamente estratégica de cara al lanzamiento del ECO en 2027, los jefes de Estado de la CEDEAO decidieron confiar el liderazgo de las operaciones al presidente Alassane Ouattara. Una elección que, según el marfileño Ahoua Don-Mello, vicepresidente de la Alianza Internacional de los BRICS, coloca al dirigente de Costa de Marfil ante sus «responsabilidades» y reaviva el debate sobre la soberanía monetaria de la región.
La ambición de contar con una moneda común no es nueva. La iniciativa fue lanzada en 1975 y, ya en julio de 1987, la CEDEAO puso en marcha el Programa de Cooperación Monetaria (PCMC) para allanar el camino. A lo largo de las décadas, el proyecto ha experimentado varias fases de aceleración.
En octubre de 2013, los presidentes Mahamadou Issoufou, de Níger, y John Dramani Mahama, de Ghana, recibieron de sus homólogos el mandato de impulsar el proyecto de moneda única de la CEDEAO, con el respaldo de un Grupo de Trabajo Presidencial.
Bajo su impulso, en marzo de 2014, en Yamusukro, la Conferencia de Jefes de Estado abandonó la estrategia en dos etapas para adoptar un enfoque progresivo. El escenario inicial contemplaba el lanzamiento de la moneda única con los Estados miembros que cumplieran estrictos criterios de convergencia de primer orden antes de 2020.
En Freetown, la Conferencia encargó a la Comisión de la CEDEAO adoptar todas las disposiciones necesarias para convocar, antes de la cumbre ordinaria de diciembre de 2026, una reunión del Grupo de Trabajo Presidencial sobre el Programa de la Moneda Única, en colaboración con el presidente marfileño Alassane Ouattara, único miembro de dicho grupo que continúa en funciones.
Evolución y maduración
La Conferencia encargó asimismo a la Comisión de la CEDEAO, en colaboración con la Agencia Monetaria de África Occidental (AMAO), intensificar las consultas con los gobernadores de los bancos centrales de los Estados miembros con el fin de formular propuestas consensuadas sobre las cuestiones aún pendientes, para su posterior examen por el Grupo de Trabajo Presidencial.
Confirmando esta orientación, las máximas autoridades de la CEDEAO aprobaron el 10 de julio de 2014, en Accra, Ghana, nuevos criterios de convergencia. Según estos criterios, las reservas de divisas deben ser iguales o superiores al equivalente de tres meses de importaciones, mientras que el déficit presupuestario, calculado sobre la base de compromisos e incluyendo las donaciones, debe ser igual o inferior al 3 % del PIB.
Además, la inflación media anual debe situarse por debajo del 10 %, con el objetivo de alcanzar una tasa igual o inferior al 5 % en 2019, mientras que la financiación del déficit presupuestario por parte del banco central debe ser igual o inferior al 10 % de los ingresos fiscales del año anterior.
Entre los criterios de segundo orden, la deuda pública en relación con el PIB debe ser igual o inferior al 70 %, mientras que la variación de los tipos de cambio nominales debe mantenerse dentro de un margen de más o menos el 10 %.
Estancamiento
Las razones del estancamiento del proceso de creación de la moneda única de la CEDEAO son diversas. Entre las más citadas figura el incumplimiento de los criterios de convergencia, considerados indispensables para garantizar la viabilidad de una política monetaria común.
Aunque el incumplimiento crónico de estos criterios suele esgrimirse para justificar la falta de avances de la CEDEAO, Ahoua Don-Mello considera que esta interpretación es superficial. Según el experto, el carácter extravertido de las economías de África del Oeste lleva a los países a privilegiar las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las antiguas potencias coloniales en detrimento de sus propios compromisos comunitarios. Las razones técnicas ocultarían, en realidad, intensas luchas de influencia económica y geopolítica.
Según Ahoua Don-Mello, los argumentos de carácter técnico esgrimidos esconden en realidad importantes desafíos de influencia económica y monetaria. A su juicio, los acuerdos monetarios que vinculan a los países de la Unión Monetaria de África Occidental (UMOA) con Francia constituyen el primer obstáculo.
En el centro del bloqueo se encuentran, por tanto, los acuerdos monetarios que vinculan a la UMOA con Francia. Para Don-Mello, París no tiene ningún interés en abandonar estos acuerdos en favor de un ECO soberano.
El experto denuncia maniobras destinadas a mantener el franco CFA bajo una nueva denominación, mediante un proyecto de «ECO-CFA» que encuentra la oposición de los Estados celosos de su soberanía. A esta fractura se suma el temor interno a una hegemonía de Nigeria, cuyo peso económico y cuya moneda, el naira, podrían convertir al gigante anglófono en árbitro absoluto del sistema monetario regional. Nigeria representa cerca del 65 % del PIB del espacio comunitario.
Hoja de ruta
Sin embargo, la hoja de ruta sigue siendo clara y exigente. Prevé la creación de un mecanismo cambiario, así como la liberalización de las cuentas corrientes y de capital para garantizar la libre circulación de capitales. Las bases de la futura moneda ya habían sido establecidas el 29 de junio de 2019 en Abuya: el nombre «ECO», un régimen de tipo de cambio flexible basado en objetivos de inflación y un sistema federal para el banco central.
Estas decisiones adoptadas en Abuya suponían el fin de la garantía francesa y del tipo de cambio fijo con el euro, marcando simbólicamente el final de la «Françafrique». Una ruptura que, según Ahoua Don-Mello, provocó una reacción inmediata de Francia ante Costa de Marfil para sustituir el ECO soberano por una versión modificada del antiguo sistema.
Al confiar ahora a Alassane Ouattara las riendas de la transición monetaria con vistas a 2027, los dirigentes de la CEDEAO toman una decisión cargada de significado, prosigue el experto. El presidente marfileño se encuentra en el centro del tablero, llamado a decidir entre la continuidad de las alianzas tradicionales y el salto hacia una verdadera independencia económica regional.
Para que esta apuesta histórica tenga éxito, el proyecto deberá salir de los círculos exclusivamente presidenciales. Un proceso de aprobación mediante referéndum resultaría indispensable en cada país miembro para promover un debate público transparente que permita a los pueblos apropiarse de los desafíos y tomar en sus manos su destino.
Recordando las palabras de Emmanuel Macron, quien en 2017 calificó la colonización de «crimen», el análisis de Ahoua Don-Mello es categórico: si la colonización es un crimen, el franco CFA sigue siendo su arma.
Para que el ECO no nazca muerto, deberá apoyarse necesariamente en un proyecto político ambicioso, capaz de confederar a los Estados, derribar las barreras fronterizas y construir las infraestructuras comunitarias e industriales indispensables para el desarrollo de una economía endógena, afirma Ahoua Don-Mello, experto asociado de la Universidad de Kazán.


