El Gobierno de Nigeria inició el registro de las pérdidas sufridas por sus ciudadanos durante los recientes actos de violencia en Sudáfrica, primer paso de un proceso destinado a reclamar indemnizaciones a las autoridades sudafricanas, al tiempo que busca reforzar la cooperación bilateral para prevenir nuevos ataques.
El viceministro nigeriano de Asuntos Exteriores, Sola Enikanolaiye, anunció que las autoridades pusieron en marcha una operación de recopilación de datos entre los nigerianos cuyos comercios, viviendas u otros bienes fueron destruidos, saqueados o dañados durante los episodios de violencia de carácter afrófobo registrados recientemente en varias localidades sudafricanas.
«Hemos elaborado un formulario que deberán completar todos los nigerianos que hayan sufrido pérdidas materiales en Sudáfrica. Queremos disponer de datos precisos antes de presentar oficialmente nuestras solicitudes de indemnización», declaró el responsable, precisando que las víctimas deberán aportar una estimación detallada de los daños sufridos, acompañada de los documentos justificativos correspondientes.
Según Abuya, esta iniciativa tiene como objetivo elaborar un expediente documentado para entablar conversaciones con Pretoria sobre una posible compensación a las víctimas. Nigeria privilegia una solución diplomática, sin descartar otras vías de recurso si las negociaciones no prosperan.
El viceministro insistió además en la necesidad de garantizar la protección de todos los ciudadanos nigerianos residentes en Sudáfrica, independientemente de su situación migratoria, recordando que sus derechos deben ser plenamente respetados.
La iniciativa se produce tras una nueva ola de violencia contra migrantes africanos en Sudáfrica, donde los extranjeros son frecuentemente blanco de ataques en un contexto de tensiones relacionadas con el desempleo, la criminalidad y la presión sobre los servicios públicos. Estos incidentes provocaron la destrucción de comercios, saqueos y desplazamientos de población, reavivando la preocupación por la seguridad de las comunidades extranjeras.
Ante esta crisis, Nigeria ya organizó la repatriación de unos 1.400 de sus ciudadanos afectados por los recientes incidentes. El martes, Sola Enikanolaiye informó al presidente Bola Tinubu sobre los resultados de su misión, tras reunirse con el enviado especial del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa y con el ministro sudafricano de Relaciones Internacionales y Cooperación, Ronald Lamola.
Al término de esos encuentros, Pretoria se comprometió a establecer un mecanismo de alerta temprana para detectar riesgos de violencia contra los migrantes y reforzar los trabajos de la Comisión Binacional Nigeria-Sudáfrica, considerada el principal marco de cooperación entre ambos países.
Las autoridades nigerianas esperan que estos compromisos permitan no solo obtener reparaciones para las víctimas, sino también evitar la repetición de hechos violentos que desde hace varios años afectan las relaciones entre las dos principales economías del África subsahariana.
SG/RT/APA


