El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) acusó al Gobierno federal etíope de haber lanzado, durante el fin de semana, una nueva ofensiva militar contra sus posiciones en Shererina, cerca de la frontera con Sudán, afirmando que la operación incluyó ataques con drones y se llevó a cabo sin una provocación importante previa.
Según Amanuel Assefa, alto responsable del TPLF, las fuerzas federales atacaron durante la mañana las posiciones tigrayanas de Shererina, en un contexto en el que las tensiones entre ambas partes se han intensificado considerablemente en los últimos meses.
Desde hace varias semanas, las fuerzas federales y los combatientes tigrayanos han reforzado sus dispositivos a lo largo de las fronteras de la región de Tigray, mientras cada parte acusa a la otra de preparar una reanudación de las hostilidades.
En un comunicado, el TPLF llamó a los habitantes de Tigray, a la diáspora y a las instituciones religiosas a movilizarse y a «prepararse para entrar en la historia».
El movimiento también ha sido acusado de intensificar sus preparativos militares mediante el reclutamiento forzoso, lo que ha llevado a numerosos jóvenes a abandonar la región para evitar una posible conscripción.
Ante el aumento de las tensiones, el embajador de Estados Unidos en Etiopía y el alto representante de la Unión Africana para el Cuerno de África, Olusegun Obasanjo, viajaron recientemente a Tigray con el objetivo de favorecer una desescalada. Sin embargo, sus esfuerzos no lograron avances diplomáticos significativos.
Por su parte, el Gobierno federal rechaza las acusaciones del TPLF. Abraham Belay, alto responsable en Adís Abeba, atribuyó los enfrentamientos a «nuevas provocaciones» del movimiento, al que acusa de intentar prolongar su influencia política.
Asimismo, afirmó que el TPLF utiliza a jóvenes y adolescentes como «escudos humanos», al tiempo que hizo un llamamiento a la población para privilegiar el diálogo y las iniciativas diplomáticas con el fin de evitar una nueva escalada del conflicto.
SG/RT/APA


