La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) registra una aceleración preocupante, con un rápido aumento de los contagios y las muertes, hasta el punto de superar las capacidades actuales de respuesta, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El balance de la epidemia asciende ya a 1.801 fallecidos, mientras el número de casos confirmados continúa aumentando en varios focos. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió el jueves en Kinshasa un refuerzo «urgente y masivo» de las operaciones de respuesta.
«La epidemia se propaga más rápido que el fortalecimiento de nuestra respuesta. En algunos focos, el número de nuevos casos se ha duplicado solo durante la última semana», afirmó Tedros en la red social X, al término de consultas con actores sanitarios y humanitarios.
Según datos del Ministerio de Salud de la RDC, el número de casos confirmados pasó de 3.674 el 31 de julio a 3.973 el 4 de agosto, lo que representa un incremento de 299 casos en cuatro días. En el mismo período, el número de fallecidos aumentó en 180.
La epidemia afecta ya a 51 zonas sanitarias distribuidas en cinco provincias, con Ituri como principal epicentro. La propagación del virus se ve favorecida por la inseguridad y los desplazamientos masivos de población, que dificultan el acceso de los equipos de respuesta a las comunidades afectadas.
Ante esta situación, la OMS recomienda una mayor coordinación bajo la dirección del Gobierno congoleño, una mejor protección del personal de primera línea, así como el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y de la atención a los enfermos.
Este brote, vinculado a la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, ya ha superado en magnitud a la epidemia registrada en la RDC entre 2018 y 2020.
La respuesta también se ve dificultada por la ausencia, hasta la fecha, de una vacuna autorizada y de un tratamiento específico contra la cepa Bundibugyo, a diferencia de la cepa Zaire.
La crisis sanitaria se produce además en un contexto de gran fragilidad en el este del país, marcado, entre otros factores, por el control de varios territorios por parte del grupo rebelde M23, lo que agrava los desplazamientos de población y las necesidades humanitarias.
SG/RT/APA


