La Misión Multidimensional Integrada de las Naciones Unidas para la Estabilización en la República Centroafricana (MINUSCA) reforzó su diálogo con los responsables religiosos de Ndele, en la prefectura de Bamingui-Bangoran, con el objetivo de apoyar los esfuerzos de consolidación de la paz, cohesión social y protección de la población civil.
Los días 14, 19 y 20 de agosto, la misión de Naciones Unidas mantuvo encuentros con 43 líderes religiosos, entre ellos 32 cristianos y 11 musulmanes. Estas reuniones tuvieron como objetivo consolidar la colaboración con estos influyentes actores comunitarios, particularmente implicados en la prevención de tensiones y la promoción de la convivencia.
Los responsables religiosos acogieron favorablemente esta iniciativa y recordaron el papel que han desempeñado en la preservación de la paz durante las diferentes crisis que han afectado a la región.
«Estamos en el buen camino hacia la paz y la cohesión social. Es un logro que debemos preservar cada día», declaró Pierre Makossa Bangui, pastor de la Iglesia UFEB de Ndele, quien llamó a privilegiar el perdón y la apertura entre las comunidades.
Tanto en las mezquitas como en las iglesias, los mensajes en favor de la coexistencia pacífica se transmiten regularmente durante los sermones. Para los responsables religiosos, esta labor de sensibilización constituye un medio esencial para preservar los avances registrados durante los últimos años.
Abdel Affis Soumaine, imán de la mezquita central de Ndele y presidente de la Plataforma de Confesiones Religiosas, considera que la movilización comunitaria debe continuar. «La sensibilización permite hacer comprender a la población que la paz no tiene precio», subrayó.
Una paz que debe consolidarse
La situación de seguridad ha mejorado en Ndele durante los últimos años, aunque los actores locales mantienen la prudencia. Consideran la paz como un proceso permanente que requiere esfuerzos constantes, especialmente para reforzar la cohesión entre las comunidades.
«Todavía queda mucho por hacer, porque no todo es perfecto», señaló Yacinthe Kalengona, vicario de la parroquia Sainte-Marie, quien abogó por mantener las iniciativas destinadas a favorecer la cohesión social.
Los responsables religiosos también abordaron las limitaciones materiales y logísticas que restringen su capacidad de actuación sobre el terreno.
Para la MINUSCA, estos intercambios permitieron no solo explicar mejor su mandato, sino también recoger directamente las preocupaciones de las comunidades e identificar posibles vías de colaboración.
Wilfried Relwendé Sawadogo, jefe de la oficina de la MINUSCA en Ndele, expresó la voluntad de la misión de traducir este diálogo en acciones concretas. «Esperamos poner en marcha proyectos concretos para trabajar juntos en el fortalecimiento de la autoridad del Estado, la mejora de la cohesión social y una mayor protección de la población civil», indicó.
A través de esta colaboración con las confesiones religiosas, la MINUSCA pretende reforzar los mecanismos locales de prevención de conflictos y contribuir a la consolidación de una paz duradera en Bamingui-Bangoran.
SG/RT/APA

