Promulgada el 10 de agosto y en vigor desde el viernes 14, la nueva legislación marroquí sobre los animales callejeros llega en un contexto marcado por los preparativos del Mundial de 2030 y por las críticas internacionales sobre el trato a los perros en el reino.
Marruecos dispone desde ahora de un nuevo marco jurídico para la protección y atención de los animales callejeros. La Ley n.º 19.25, promulgada el 10 de agosto, entró en vigor el viernes 14 tras su publicación en el Boletín Oficial, sometiendo en particular la gestión de perros y gatos callejeros a un dispositivo nacional que combina la protección animal y la prevención de riesgos sanitarios.
El texto, aprobado previamente por las dos cámaras del Parlamento, obtuvo en la Cámara de Representantes 74 votos a favor y 21 abstenciones, sin ningún voto en contra. Presentado por el ministro delegado encargado de Relaciones con el Parlamento y portavoz del Gobierno, Mustapha Baitas, en nombre del ministro de Agricultura, Ahmed Bouari, pretende, según el Ejecutivo, sustituir las intervenciones locales y puntuales por un marco jurídico e institucional unificado. La ley regula, entre otros aspectos, la creación y gestión de centros de acogida y atención, además de prever un sistema de declaración de los animales y una base de datos nacional.
La entrada en vigor de esta legislación adquiere especial relevancia a menos de cuatro años de la Copa Mundial de fútbol de 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal. El trato a los perros callejeros se ha convertido en los últimos meses en un asunto sensible en torno a los preparativos marroquíes para el Mundial.
Medios extranjeros y organizaciones de protección animal han acusado a las autoridades de recurrir a campañas de sacrificio para reducir su presencia en los espacios públicos antes de la competición. Estas acusaciones, ampliamente difundidas en el extranjero, han aumentado la presión sobre Rabat. Las autoridades marroquíes defienden, por su parte, un enfoque basado en la protección, la esterilización y la atención de los animales.
El dispositivo consagra así el principio del bienestar animal, al tiempo que mantiene un componente de salud pública. Debe permitir, en particular, prevenir las enfermedades transmisibles por los animales callejeros y definir mejor las responsabilidades de las distintas autoridades. También quedan reguladas las condiciones para la creación y el funcionamiento de las estructuras de acogida, así como las competencias de los agentes encargados de constatar las infracciones.
La nueva ley constituye asimismo una respuesta normativa a una controversia que ha trascendido las fronteras marroquíes. De cara al Mundial de 2030, su principal prueba será, sin embargo, su aplicación concreta: capacidad de esterilización, financiación y multiplicación de los centros de acogida, participación de las entidades territoriales y abandono efectivo de los métodos de eliminación denunciados por las asociaciones.
Para Rabat, el desafío va así más allá de la mera gestión de los animales callejeros. A cuatro años de un acontecimiento que situará al país bajo una intensa mirada internacional, la forma en que Marruecos aplique esta legislación también podría influir en su imagen y en su capacidad para responder a los estándares de protección animal defendidos por las organizaciones internacionales.
SG/RT/APA

