El presidente de la Transición de Mali, el general de ejército Assimi Goïta, prevé una aceleración del crecimiento económico hasta el 6,3% en 2026, frente al 5,6% de 2025. Su previsión supera las proyecciones publicadas recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Africano de Desarrollo (BAD), que estiman un crecimiento del 5,5% y del 6%, respectivamente.
La economía maliense debería registrar un crecimiento real del 6,3% en 2026, después del 5,6% de 2025, según las cifras presentadas por el presidente de la Transición, Assimi Goïta, en su discurso a la nación con motivo del 66.º aniversario de la independencia del país.
Esta previsión presidencial se produce mientras las últimas proyecciones del FMI sitúan el crecimiento de Mali en el 5,5% para 2026. Por su parte, el BAD prevé un avance del 6% en su informe sobre el país publicado el 15 de septiembre.
Para 2025, la cifra del 5,6% presentada por Bamako coincide con la estimación del BAD, mientras que el FMI calcula un crecimiento del 4,9%.
Los ingresos mineros, en el centro de la estrategia
Assimi Goïta atribuyó el dinamismo económico previsto a la movilización de recursos internos y a las reformas emprendidas en el sector minero, que las autoridades presentan como un instrumento fundamental para financiar el desarrollo.
Según las cifras comunicadas en su discurso, se asignaron 28.435 millones de francos CFA al Fondo Minero de Desarrollo Local. El presidente también mencionó la movilización de 109.142 millones de francos CFA para el Fondo de Ejecución de Infraestructuras Energéticas, Hidráulicas y de Transporte.
El BAD también destaca el papel de las actividades agrícolas y mineras en las perspectivas económicas de Mali. Su informe sobre el país de 2026 estima que el crecimiento alcanzará el 6% este año, impulsado especialmente por la agricultura, la minería y la aceleración de las inversiones públicas en infraestructuras viales, energéticas, hidráulicas y de saneamiento.
El Fondo Minero de Desarrollo Local tiene como objetivo redistribuir parte de los recursos procedentes de la explotación minera en beneficio de las colectividades afectadas. Por su parte, el fondo dedicado a las infraestructuras busca financiar proyectos en los sectores de la energía, el agua y el transporte.
No obstante, los importes anunciados corresponden a recursos movilizados o asignados a los distintos mecanismos de financiación y no significan necesariamente que la totalidad de esas sumas ya se haya comprometido en proyectos.
Perspectivas todavía sujetas a riesgos
Las proyecciones de las instituciones financieras internacionales siguen siendo inferiores a la anunciada por el jefe del Estado.
En su último informe sobre Mali, el FMI estima que el crecimiento podría alcanzar el 5,5% en 2026, bajo el supuesto de una mejora progresiva de la situación de seguridad, un aumento de la producción de oro, una mejora del clima empresarial y una recuperación del crédito. Sin embargo, la institución señala varios riesgos, entre ellos las dificultades de abastecimiento de combustible, la inseguridad y las condiciones de financiación.
Por su parte, el BAD prevé un crecimiento del 6% en 2026, antes de una desaceleración hasta el 5,9% en 2027. También identifica vulnerabilidades relacionadas con la crisis de seguridad, las dificultades persistentes en el suministro de energía y combustible, la volatilidad de los precios de las materias primas y la exposición de la agricultura a los fenómenos climáticos adversos.
La seguridad y la AES, entre las prioridades
En materia de seguridad, Assimi Goïta anunció la continuación e intensificación de las operaciones contra los grupos armados, con un enfoque militar más proactivo.
El jefe del Estado también reafirmó la cooperación con Burkina Faso y Níger en el marco de la Confederación de Estados del Sahel (AES), presentada por las autoridades malienses como un mecanismo de coordinación en materia de defensa, seguridad y desarrollo.
Paralelamente, el presidente de la Transición renovó su llamamiento a la reconciliación nacional y aseguró que Mali seguía dispuesto a acoger a sus ciudadanos que deseen participar en la construcción del país.
Este discurso a la nación se produce en un contexto en el que las autoridades malienses destacan la movilización de recursos internos, la reforma del sector minero y el fortalecimiento de las infraestructuras como instrumentos de su estrategia económica.
SG/RT/APA

