En el foro MEDays en Tánger, funcionarios y expertos africanos elogiaron el enfoque proactivo de Marruecos en el Sáhara y sus alianzas continentales, considerando que la Resolución 2797 refleja un nuevo equilibrio político en África.
Las sesiones del foro MEDays, celebradas el jueves en Tánger, reunieron a diplomáticos, exministros y especialistas africanos para analizar la evolución del equilibrio de poder en el continente y el creciente papel de Marruecos en la resolución de las crisis regionales. Según los organizadores, fue uno de los mayores encuentros diplomáticos africanos de este año, con participantes de África Occidental, Central y Oriental.
En el centro de los debates se centró la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada el 31 de octubre, que se presentó como una sólida señal política. Los ponentes destacaron que la diplomacia marroquí, impulsada durante varios años por una estrategia de apertura y alianzas, había contribuido a redefinir la percepción continental de la cuestión del Sáhara Occidental. Varios funcionarios destacaron el papel de las inversiones marroquíes, en particular en agricultura, energía, telecomunicaciones y fertilizantes, en el fortalecimiento de la soberanía económica africana.
Los participantes destacaron el papel de Marruecos como factor de estabilidad regional. El ex primer ministro de la República Centroafricana, Martin Ziguélé, habló de «una diplomacia de coherencia y resiliencia», afirmando que mantener la seguridad era un requisito esencial para el desarrollo. Instó a Marruecos a continuar sus esfuerzos en las zonas de crisis, convencido de que el Reino poseía la credibilidad necesaria para promover soluciones africanas.
Otras intervenciones se centraron en la evolución de las posiciones dentro de la Unión Africana, en particular desde el regreso de Marruecos en 2017. Los expertos señalaron que esta reintegración había alterado el equilibrio de poder que se remonta a finales de la década de 1970, período en el que el Reino estuvo ausente de la organización panafricana. Según ellos, la intensificación de las alianzas bilaterales, las visitas reales y la cooperación económica ha transformado gradualmente el enfoque de muchos Estados africanos.
Varios funcionarios consideraron que la Unión Africana debería adaptar su postura al nuevo entorno jurídico y político definido por la Resolución 2797. Advirtieron contra el mantenimiento de posturas consideradas obsoletas, lo cual podría debilitar la credibilidad del continente a la hora de abordar sus propios conflictos. Para muchos participantes, la experiencia marroquí ilustra la capacidad de un Estado africano para defender su soberanía, forjar alianzas e influir en los debates internacionales mediante una diplomacia paciente y sostenida, en lugar de la confrontación.


