Un nuevo informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) concluye que migrantes, refugiados y solicitantes de asilo en Libia son víctimas de violaciones sistemáticas y extremas de sus derechos, incluidos asesinatos, torturas, violencia sexual y trata de personas.
El documento, que cubre el período entre enero de 2024 y diciembre de 2025, describe un “modelo de explotación” convertido en una práctica normalizada.
Basado en entrevistas con cerca de 100 personas originarias de 16 países de África, Oriente Medio y Asia del Sur, el informe recoge testimonios de secuestros, detenciones arbitrarias y abusos severos. Varias mujeres relataron violaciones reiteradas, mutilaciones y torturas en centros de detención y redes de trata, así como la exigencia de rescates para su liberación.
La ONU sostiene que muchos migrantes son interceptados por redes criminales, a menudo vinculadas a actores estatales, y trasladados a centros de detención sin garantías legales.
Allí enfrentan esclavitud, trabajos forzados, explotación sexual, extorsión y confiscación de documentos. Las interceptaciones en el mar, según el informe, suelen realizarse con uso excesivo de la fuerza y terminan en devoluciones forzadas a territorio libio, donde se repiten los abusos.
El Alto Comisionado Volker Türk calificó la situación de “pesadilla sin fin” y pidió suspender las devoluciones a Libia hasta que existan garantías efectivas de derechos humanos.
El informe también documenta el hallazgo de fosas comunes en distintas regiones del país, lo que agrava la preocupación internacional sobre la magnitud de las violaciones.


