El Gobierno de Chad anunció el cierre inmediato de su frontera oriental con Sudán, en un contexto de fuertes tensiones de seguridad y diplomáticas derivadas del conflicto en el país vecino.
La medida fue comunicada el 23 de febrero de 2026 por el Ministerio de Comunicación, que aludió a incursiones repetidas y violaciones del territorio chadiano.
Según las autoridades, la decisión busca evitar cualquier extensión del conflicto sudanés al territorio nacional, proteger a la población civil y a los refugiados, y salvaguardar la estabilidad y la integridad territorial del país. Todos los pasos fronterizos han sido cerrados y el tránsito de personas y mercancías suspendido, aunque podrían concederse excepciones estrictamente humanitarias previa autorización.
La medida se produce tras episodios recientes que incrementaron la tensión bilateral. A finales de diciembre de 2025, Chad rechazó acusaciones presentadas ante la Corte Penal Internacional por una ONG sudanesa que intentaba atribuirle responsabilidad en la guerra entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR). N’Djamena afirmó ser, por el contrario, “víctima directa” del conflicto y recordó haber acogido desde 2023 a más de 1,5 millones de refugiados sudaneses.
En el plano militar, el Estado Mayor chadiano denunció en diciembre un ataque con dron contra un campamento en la zona de Tiné, en la provincia de Wadi-Fira, que dejó dos soldados muertos y un herido. En este contexto de inestabilidad regional, el cierre fronterizo se presenta como una medida soberana para contener riesgos y reforzar la seguridad en el este del país.


