Teherán afirma que el guía supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, murió durante los ataques conjuntos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes hablan de “martirio”, mientras la situación militar y diplomática continúa siendo extremadamente volátil.
Las autoridades iraníes anunciaron la muerte del guía supremo, el ayatolá Ali Khamenei, presentado como “caído en martirio” tras los bombardeos realizados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra objetivos en la República Islámica de Irán. Este anuncio se produce después de que el presidente estadounidense Donald Trump declarara públicamente que el dirigente iraní había sido abatido durante las operaciones militares.
Según declaraciones difundidas por medios cercanos al poder, Teherán afirmó que “pertenecemos a Dios y a Él retornamos”, confirmando el fallecimiento del dirigente iraní, figura central del sistema político y religioso del país durante más de tres décadas.
Los ataques estadounidenses e israelíes alcanzaron varias ciudades, entre ellas Teherán, provocando víctimas humanas y destrucción de infraestructuras. Fuentes locales mencionan varias decenas de muertos y heridos, incluidos civiles, mientras que algunas estimaciones no oficiales elevan el balance a más de 85 víctimas. Un ataque contra una escuela de niñas en el sur del país habría causado al menos 51 fallecidos, según autoridades locales. Las cifras siguen siendo provisionales y podrían modificarse.
En represalia, Irán lanzó misiles y drones hacia Israel, activando sirenas de alerta y sistemas de defensa en varias regiones, en un ciclo de acciones y represalias que alimenta el temor a una escalada regional.
Canales próximos al poder iraní también mencionan la muerte del consejero Ali Shamkhani y del general Mohammad Pakpour, comandante de los Guardianes de la Revolución.
El anuncio se produce en un contexto de fuertes reacciones internacionales. Senegal condenó el uso de la fuerza y llamó a un alto el fuego inmediato; Nigeria instó a la desescalada y a la protección de sus ciudadanos; la Unión Africana advirtió sobre las consecuencias económicas y de seguridad para el continente; Sudáfrica insistió en el respeto del derecho internacional y la primacía del diálogo; Rusia denunció una “agresión armada” y pidió una solución diplomática; Marruecos condenó los ataques iraníes contra Estados árabes del Golfo; y la Unión Europea subrayó la necesidad de proteger a los civiles y respetar el derecho internacional humanitario.
Paralelamente, Ethiopian Airlines anunció la suspensión de varias rutas hacia Oriente Medio, en particular hacia Tel Aviv, Ammán, Dammam y Beirut, debido al deterioro de la situación de seguridad.
La muerte anunciada de Ali Khamenei constituye un giro mayor en la crisis y hace temer una escalada regional de gran magnitud, con posibles repercusiones en los mercados energéticos, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica mundial, especialmente en África.
Ante la gravedad de la situación, la comunidad internacional multiplica los llamados a la moderación y a un retorno urgente a la vía diplomática para evitar una conflagración generalizada.


