El Grupo del Banco Mundial ha lanzado una advertencia: los países en desarrollo podrían enfrentar una grave crisis del empleo en los próximos años.
Millones de jóvenes se preparan para ingresar al mercado laboral, mientras que las economías no generan suficientes puestos de trabajo para absorberlos. Esta situación podría debilitar la estabilidad económica mundial, intensificar los flujos migratorios y alimentar tensiones de seguridad.
En una publicación difundida en su blog, la institución financiera internacional subraya que las transformaciones demográficas en curso constituyen uno de los factores más determinantes —y al mismo tiempo más subestimados— de la economía mundial en la próxima década.
Según sus estimaciones, cerca de 1.200 millones de jóvenes alcanzarán la edad de trabajar en los países en desarrollo durante los próximos diez a quince años. Sin embargo, las proyecciones actuales prevén la creación de alrededor de 400 millones de empleos en ese mismo período. Este desequilibrio podría dejar a cientos de millones de personas sin actividad productiva.
El presidente del Grupo del Banco Mundial, Ajay Banga, recuerda que, aunque la atención internacional suele centrarse en crisis inmediatas —conflictos, choques tecnológicos o inestabilidad de los mercados—, dinámicas más lentas pero estructurales, como la demografía, las tensiones alimentarias e hídricas o las transformaciones de la globalización, podrían tener efectos más profundos y duraderos.
«No se trata únicamente de un desafío de desarrollo», señaló. «Es un gran desafío económico y, cada vez más, una cuestión de seguridad nacional».
La institución advierte que una brecha persistente entre la oferta y la demanda de empleo podría debilitar las instituciones públicas, fomentar la migración irregular y aumentar las tensiones sociales, especialmente en regiones donde la población joven crece con rapidez.
Asimismo, lamenta que esta problemática haya quedado en segundo plano en recientes encuentros internacionales, como el Foro Económico Mundial de Davos, dominados por preocupaciones geopolíticas más inmediatas.
Por ello, el Banco Mundial insta a los dirigentes a situar la creación de empleo como una prioridad en las próximas cumbres del G7 y del G20. Una acción anticipada, considera la institución, permitiría transformar el crecimiento demográfico en un motor de desarrollo en lugar de un factor de desestabilización.
Para afrontar este desafío, el Banco Mundial propone una estrategia basada en tres pilares principales: el desarrollo de infraestructuras, la mejora del clima empresarial y un mayor apoyo al sector privado.
En primer lugar, destaca la necesidad de invertir en infraestructuras físicas y humanas —electricidad fiable, transporte, salud y educación— indispensables para atraer inversiones y favorecer la creación de empleo.
Como ejemplo, menciona un centro de desarrollo de competencias en Bhubaneswar (India), resultado de una colaboración público-privada, que forma cada año a cerca de 38.000 personas en profesiones adaptadas a las necesidades del mercado, facilitando su inserción laboral o la creación de empresas.
El segundo eje consiste en establecer un marco regulatorio estable y previsible que fomente la inversión y el emprendimiento. Las micro, pequeñas y medianas empresas, que concentran la mayoría de los empleos en los países en desarrollo, desempeñan un papel clave en esta dinámica.
Por último, el Banco Mundial pretende reforzar el acceso al financiamiento para las empresas a través de sus filiales dedicadas al sector privado, mediante participaciones de capital, garantías y seguros contra riesgos políticos que reduzcan la incertidumbre de las inversiones.
Entre los ejemplos citados figura una garantía concedida al Banco do Brasil, que podría movilizar cerca de 700 millones de dólares en financiamiento accesible para pequeñas empresas, especialmente en el sector agrícola.
La institución identifica además cinco sectores con alto potencial de creación de empleo a gran escala: infraestructuras y energía, agroindustria, atención primaria de salud, turismo y producción con mayor valor añadido.
Según un artículo publicado por el diario Punch, el Banco Mundial considera que las inversiones en estos sectores, apoyadas en experiencias nacionales exitosas, ofrecen el mayor rendimiento en términos de empleo con recursos públicos y privados limitados.
Finalmente, la institución subraya que reducir el déficit de empleo no es un juego de suma cero entre países desarrollados y países en desarrollo. De aquí a 2050, más del 85 % de la población mundial vivirá en estos últimos, representando tanto la mayor expansión de la fuerza laboral como un motor esencial de la futura demanda global.


