El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió una investigación urgente sobre presuntos crímenes de guerra en Sudán del Sur, tras informes que denuncian masacres, contaminación de pozos de agua y un aumento masivo de desplazamientos.
Según datos de la ONU, más de 280.000 personas han sido desplazadas desde finales de diciembre, mientras que los combates entre fuerzas gubernamentales y grupos de oposición se intensifican en varias regiones del país.
El organismo indicó que más de 160 civiles han muerto en los últimos 17 días. Entre ellos, al menos 139 personas fueron masacradas el 1 de marzo en Abiemnom, presuntamente por combatientes del grupo Bul Nuer.
También se reportaron ataques en el estado de Jonglei, donde soldados gubernamentales habrían atraído a civiles con la promesa de ayuda alimentaria antes de abrir fuego, causando la muerte de 21 personas, principalmente mujeres y niñas. Ese mismo día, cuatro civiles habrían sido atados y decapitados en Bahr el Ghazal Occidental.
Testigos señalaron además que ataques aéreos habrían destruido o contaminado unos 99 pozos de agua, dejando a comunidades enteras sin acceso a agua potable y provocando el desplazamiento de miles de personas tras la orden de evacuar la ciudad de Akobo.
La misión de la ONU en el país (MINUSS) confirmó que sus cascos azules permanecerán en el terreno para proteger a la población civil, pese a órdenes de retirada emitidas por las autoridades.
Türk advirtió que algunos de los hechos denunciados podrían constituir crímenes de guerra y pidió investigaciones rápidas e imparciales, así como un alto el fuego inmediato, para evitar que el país vuelva a caer en una guerra civil generalizada en medio del debilitamiento del acuerdo de paz firmado en 2018.


