La Organización de las Naciones Unidas adoptó una resolución histórica que califica la esclavitud y la trata transatlántica de africanos como el «crimen más grave contra la humanidad», en una votación celebrada en Nueva York.
El texto, presentado por Ghana en nombre del Grupo de Estados africanos, fue aprobado por 123 votos a favor, con tres votos en contra —Estados Unidos, Argentina e Israel— y 52 abstenciones. La resolución busca reconocer plenamente la magnitud de las injusticias históricas y promover iniciativas de justicia reparadora.
El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, calificó la decisión de «histórica», subrayando que rinde homenaje a millones de víctimas y sitúa a la comunidad internacional «del lado correcto de la historia».
El texto también plantea la necesidad de reparaciones como vía para reconocer los daños sufridos por los africanos y sus descendientes. Sin embargo, su adopción estuvo marcada por desacuerdos jurídicos, especialmente por parte de Estados Unidos, que rechaza la aplicación del principio de reparación a hechos históricos.
Varios países europeos, que optaron por la abstención, expresaron reservas similares, invocando principios del derecho internacional como la regla intertemporal, que evalúa los hechos según las normas vigentes en el momento en que ocurrieron.
Frente a estas críticas, los países promotores insistieron en el carácter moral y memorial de la resolución. El secretario general de la ONU destacó que los efectos de la esclavitud siguen presentes hoy, mientras que la Unión Africana saludó este paso como un avance significativo en el reconocimiento de las injusticias históricas y en la defensa de los derechos humanos.


