El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto anunció la finalización de la restauración de tres tumbas de la XVIII dinastía en la necrópolis de Al-Khokha, en la ribera occidental de Luxor, con el objetivo de enriquecer la oferta turística.
La iniciativa, supervisada por el Consejo Supremo de Antigüedades, se enmarca en la estrategia de diversificación de sitios arqueológicos accesibles y busca redistribuir el flujo de visitantes, reduciendo la presión sobre destinos más concurridos.
Dos de las tumbas —las de Rabouya (TT416) y su hijo Samout (TT417), vinculadas a los reinados de Tutmosis III y Tutmosis IV— serán abiertas por primera vez al público tras su descubrimiento en 2015, mientras que la tumba de Nakht (TT52) ha sido modernizada.
Los trabajos incluyeron limpieza de paredes, tratamiento de grietas y estabilización de pigmentos, preservando frescos que representan escenas de la vida cotidiana del Antiguo Egipto.
En el caso de la tumba de Nakht, se renovaron los sistemas de protección con tecnología avanzada, mejor ventilación, iluminación LED y nuevas pasarelas para facilitar la visita.
La reapertura progresiva de estas tumbas forma parte de los esfuerzos por valorizar sitios menos conocidos, en una necrópolis que cuenta con más de 500 sepulturas de nobles y altos funcionarios del Imperio Nuevo, reforzando así el atractivo cultural del destino.


