La muerte del general Sadio Camara, figura central de la transición militar maliense, marca un giro importante en la crisis de seguridad desencadenada por los ataques coordinados llevados a cabo el sábado por grupos armados contra varias ciudades de Malí.
El ministro maliense de Defensa y de los Antiguos Combatientes, el general Sadio Camara, falleció a consecuencia de los ataques terroristas coordinados que tuvieron como objetivo varias localidades del país el sábado 25 de abril, confirmó el domingo la televisión nacional maliense a través de un comunicado oficial del gobierno de la Transición.
Según el comunicado, un vehículo cargado de explosivos conducido por un atacante suicida apuntó contra la residencia del ministro en Kati, cerca de Bamako, durante los incidentes ocurridos por la mañana. Sadio Camara habría entablado enfrentamientos con los atacantes y logrado neutralizar a algunos de ellos antes de resultar gravemente herido. Tras ser trasladado al hospital después de intensos combates, finalmente sucumbió a sus heridas.
El comunicado añade que el derrumbe de su residencia causó otras víctimas y la destrucción de una mezquita cercana, lo que provocó la muerte de varios fieles que se encontraban en su interior.
Figura emblemática de la transición desde 2021 y cercano al presidente de la Transición, Assimi Goïta, Sadio Camara era considerado uno de los principales arquitectos de la reconfiguración de la seguridad y de la diplomacia de Bamako, en particular del acercamiento estratégico con Moscú y del despliegue del Africa Corps junto a las Fuerzas Armadas malienses (FAMa).
Desempeñó un papel clave en los dos golpes de Estado de 2020 y 2021 que llevaron a los militares al poder.
Según varias fuentes coincidentes, los ataques comenzaron el sábado hacia las 5:30 con asaltos simultáneos reivindicados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), afiliado a Al Qaeda, así como por el Frente para la Liberación del Azawad (FLA), nueva denominación de la ex CMA.
Los grupos armados afirmaron haber atacado, en particular, la residencia presidencial, la sede del Ministerio de Defensa y el aeropuerto internacional Modibo Keïta de Bamako, así como posiciones militares en Kati, Gao, Kidal y Sévaré. El FLA sostiene además controlar la ciudad de Kidal.
En un comunicado emitido el sábado por la noche, el gobierno de transición había calificado los ataques de «complejos y coordinados», informando de 16 heridos entre civiles y militares, al tiempo que aseguraba que «la situación está totalmente bajo control». Sin embargo, la confirmación de la muerte del ministro de Defensa revela una magnitud mucho mayor de esta ofensiva.
Por su parte, el Africa Corps ruso, desplegado junto a las FAMa, afirmó haber frustrado «un intento de golpe de Estado» que habría implicado entre 10.000 y 12.000 combatientes, reivindicando la neutralización de más de 1.000 yihadistas y la destrucción de más de 100 vehículos.
La fuerza rusa también mencionó la participación de «mercenarios ucranianos y europeos» equipados con sistemas antiaéreos tipo Stinger y Mistral.
Ante el deterioro de la situación de seguridad, se instauró un toque de queda de 72 horas en Bamako desde la noche del sábado, mientras que el aeropuerto internacional Modibo Keïta permanecía cerrado el domingo.
El Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas anunció la continuación de las operaciones de rastreo en Kidal, Kati y otras localidades afectadas.
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la Unión Africana (UA), así como Senegal, Mauritania y Benín condenaron estos ataques y expresaron su solidaridad con las autoridades malienses.
El presidente de la Transición, Assimi Goïta, el gobierno y el conjunto de las Fuerzas de Defensa y de Seguridad rindieron un emotivo homenaje al fallecido, destacando su combatividad, su valentía, su humanismo y su profesionalismo. Por decisión presidencial, el general Sadio Camara recibirá funerales nacionales.
Su fallecimiento constituye, hasta el momento, la pérdida política y militar más importante oficialmente reconocida desde el inicio de esta ofensiva coordinada y podría reconfigurar profundamente el equilibrio de poder dentro de la transición maliense.


