El presidente senegalés abordó los contratos petroleros, la deuda, los precios del combustible y sus relaciones con su primer ministro en un contexto económico restrictivo.
El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, afirmó el sábado que la renegociación de los contratos petroleros y gasíferos emprendida por su gobierno tiene como objetivo «optimizar los intereses nacionales», garantizando al mismo tiempo el respeto de los compromisos con los inversores.
En una entrevista concedida a la prensa local, el jefe de Estado indicó que estos ajustes contractuales, posibles gracias a cláusulas existentes, han tenido efectos coyunturales, especialmente en el sector de la construcción.
En cuanto al combustible, justificó el mantenimiento de precios relativamente bajos por la voluntad de preservar el poder adquisitivo, pese a un contexto internacional desfavorable.
Respecto a la deuda pública, Faye señaló el recurso a la captación de fondos para cumplir con las obligaciones del Estado y saldar atrasos, destacando que existen negociaciones en curso con socios financieros, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que «los intercambios nunca se han interrumpido».
El presidente reconoció además una herencia económica difícil, pero aseguró que los salarios se pagan sin retrasos y que se están llevando a cabo esfuerzos de saneamiento.
En el plano político, rechazó la existencia de una crisis institucional y afirmó mantener relaciones «buenas y de confianza» con su primer ministro, Ousmane Sonko, indicando que los posibles desacuerdos se gestionan internamente.
También descartó cualquier controversia sobre la elegibilidad de este último y advirtió contra la instrumentalización política de las tensiones, al tiempo que llamó a la oposición a privilegiar el diálogo.
Finalmente, el jefe de Estado reafirmó su ambición de construir «un Senegal próspero, justo y soberano».


